
Un artículo erudito y monográfico incursiona en y glosa el último campeonato mundial de fútbol, jugado en el centro imperial estadounidense. Su autor es un viejo conocido a quien si tuviera que calificar con un solo atributo lo habría calificado como ecuánime. A lo largo de décadas. Pero me faltaba conocerlo en situación. En el fútbol, advierto, sus atributos adquieren otros rasgos, otra tonalidad, zumbona, que no le conocía. Pasional.

























