¿Por qué enseñar Derechos Humanos?

Columnas 05 de octubre de 2020 Por Jorge Barrera
"Aquí no hay ningún porqué” fue la respuesta que dio el primer vigilante a quien dirigió Primo Levi en Auschwitz la pregunta: "¿por qué?”
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¿Por qué enseñar Derechos Humanos? - Por Jorge Barrera

Educación en Derechos Humanos

Los Derechos Humanos son condiciones que tiene toda persona, sin distinción de edad, sexo, raza, nacionalidad, clase social o forma de pensar. Estas condiciones son necesarias para que la persona se desarrolle plenamente en todos los campos de su vida, sin interferencias de autoridades de gobierno, ni de otros ciudadanos.

El estudio de estos Derechos puede abordarse desde  diferentes pesrpectivas: primero, considerando su fundamento  fiosófico: allí analizaremos  la perspectiva axiológica y  los  sentimientos morales, segundo desde la perspectiva jurídica  y tercero  como exigencia pedagógica.

En este artículo nos limitaremos a la primera perspectiva, dejando, la jurídica y la pedagógica para otra entrega. 

La perspectiva axiológica es deudora de la fundamentación filosófica, que es la primera que analizaremos. 

La  primera pregunta que podemos realizar es la siguiente: ¿De dónde surge la legitimidad de enseñar los Derechos Humanos? Podemos encontrar varias respuestas, desde diferentes posicionamientos.

Nos vamos a limitar a analizar las alternativas que admiten que es pertinente la educación en derechos humanos, ya que la respuesta, bien podría ser que no corresponde, en aras de una neutralidad ética de la educación.

La primera posición es la que fundamenta los DDHH en el derecho natural. Parte del supuesto que  estos son universales y  propios de la naturaleza humana.  Por su dignidad, la humanidad goza de esos derechos, el derecho positivo sólo los convalida , ya que le son propios. 

Ahora bien, podemos realizarnos algunas preguntas en torno a esta cuestión: ¿Existe una naturaleza humana? Si existe ¿Qué  es esta naturaleza?

Para Aristóteles, la naturaleza constituye el principio intrínseco por el que algo actúa, conduciéndose a sí mismo hasta un fin que trasciende abundantemente la perfección actual que esa realidad encerraba en sus momentos iniciales constitutivos.

Distingue Aristóteles lo justo civil en dos especies: uno que es natural y por naturaleza tiene fuerza de ser justo, como es la defensión de la propia vida, otro que obliga, no por naturaleza, sino por voluntaria aceptación de los hombres, y porque ellos voluntariamente quisieron ponerse aquellas leyes, como prohibir tal o cual traje.

“De lo justo civil, uno hay que es natural, y otro que es legítimo. Pero aquello es justo natural, que donde quiera tiene la misma fuerza, y es justo no porque les parezca así a los hombres, ni porque deje de parecerles justo legítimo es lo que al principio no había diferencia de hacerlo de esta manera o de la otra, pero después de ordenado por ley ya la hay, como pagar por un captivo diez coronas, o sacrificar una cabra y no dos ovejas.”

Los derechos humanos serían de la categoría de los derechos naturales.

También Jacques Maritain, también basa su fundamento en el derecho natural. El filósofo  francés,   estuvo muy relacionado con el problema de los derechos humanos,  e intento relacionarlos con los derechos naturales del tomismo,  heredero filosófico del aristotelismo. Este autor expresa: 

 “ha habido algunas voces que dicen que no es posible para el tomismo la noción de los derechos humanos, ya que estos son invencion modema.Me parece que no es correcta esa apreciación. Y por ello, despues de exponer la doctrina maritainiana de los derechos humanos, aducire algunos argumentos que creo que apoyan el que es posible la idea de derechos humanos en el tomismo.” (Beuchot , Maurido, 1993)

Pero,  volvamos sobre el problema de la naturaleza humana. Hay una pregunta crucial para dilucidar este problema: ¿Qué es lo que hace de un hombre un hombre? 

En la tradición judeo cristiana, el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, de ahí proviene su dignidad y es esta su naturaleza; es esta la que “hace de un hombre un hombre. “

Maritain, “da por supuesto que se admite que hay una naturaleza humana, idéntica para todos los hombres; supone asimismo que se admite que el hombre es un ser inteligente y libre. Eso implica que tiene fines acordes a su naturaleza, los mismos para todos, por lo cual se le debe propiciar el que alcance dichos fines” (ibid)

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