
Aislar a los gorilas

Hay un convencimiento genuino -que la práctica nos ha demostrado- que los grandes temas nacionales no tiene posibilidades reales de ser solucionados sin un consenso nacional importante, lo que se ha denominado
insistentemente “Políticas de Estado”. Seguridad, Medioambiente, Educación...sus problemas no tienen postergación y no hay lugar para la demagogia y el discurso fácil.
Yamandu Orsi parece hecho a medida a este momento del país. El lograr acuerdos, el escuchar al otro, el construir confianzas, el incluir al que piensa diferente, el estar lejos de cualquier agravio o falta de respeto,
parece ser su una marca registrada. Y es lo que el país hoy reclama hoy con urgencia.
Sin embargo, generar este clima de acuerdos en el país tiene escollos importantes. Uno de ellos es aislar al sector “gorila” de la política, esto es, acorralarlos para que tengan la mínima incidencia en las grandes
masas nacionales.
El sector Gorila se caracteriza por un eje de pensamiento de mirada individualista sobre la vida.
Mantiene una decisión política de destruir y enfrentar todo aquello que surja de algún colectivo, genera profundo descreimiento de todo lo que provenga de una lucha popular o de la construcción mancomunada de grandes mayorías nacionales.
Es antipopular, clasista, acomplejado de su condición de latino o sudaca ya que considera que su suerte y la de los demás proviene exclusivamente del “laburo”, del “sacrificio supremo” y que quien no lo hace merece la extinción de la sociedad en la que habita. Los considera parásitos que viven de su bolsillo. Destruir al que piensa diferente y considerarlo una plaga que hay que extirpar de la sociedad es su norte en el accionar cotidiano.
En dicho análisis no está que todos valoramos las personas que trabajan y que se esfuerzan y que esa meritocracia merece un reconocimiento de mayor bienestar. Pero que otras formas colectivas de lucha son válidas y a veces necesaria para que la torta proveniente de la sociedad se reparta mejor y especialmente como forma de favorecer a los sectores mas vulnerables.
Tampoco los gorilas dan cuenta que muchos de los que no se “esfuerzan” o “no trabajan” es porque sus condiciones de arranque, sus estructuras familiares, el piso desde donde parten en la sociedad es muy bajo o muy distinto al resto de la sociedad. A veces son capaces de superarlo y otras veces no. También debería incluirse en el análisis de los gorilas que mucha gente opta por otras formas de vivir y que eso resulta válido y
es parte de la diversidad que compone nuestra compleja humanidad.
Tampoco los gorilas consideran la ventaja de la pluralidad de miradas, el respeto y la tolerancia hacia las ideas diferentes o la construcción de una sana convivencia entre nosotros. Quieren destruir todo eso y apuestan
a la confrontación pura y dura; la imposición y el exterminio del otro.
Andrés Ojeda acaba de manifestar que el próximo objetivo es que “el Frente Amplio no gane en Montevideo, Canelones y Salto y que no gane en ninguna otra Intendencia”. Son discursos por la negativa, por la
afirmación de destrucción o aniquilación del otro.
Poco importa la calidad de vida de los ciudadanos en cada uno de los departamentos del país, sus problemas y como los han enfrentado sus respectivos gobiernos para realizar una ponderación y un posicionamiento en cada caso. Importa el color de la divisa; si es coalicionista esta bien, si es frenteamplista estamos ante el demonio.
Hay que sumar el desprecio hacia la política del Senador Ojeda, reduciendo su campaña a la exhibición de músculos, tener una mascota o ser de determinado signo. Mucho mas grave es prestarse a un debate
virtual (trucho) entre el y Orsi lo que demuestra falta de valores básicos esenciales y sentido de la ética. Nadie en su sano juicio puede prestarse a algo así.
Los discursos de odio permanentes del Senador Da Silva y de Graciela Bianchi, actores principales del Partido Nacional, al que nadie les puso un freno en la campaña. La nueva teoría es que Delgado fue “tibio” y que
a la izquierda se le gana por derecha. Esto que nadie piense que es confrontar propuestas de la derecha con la izquierda (ejemplo privatizaciones, eliminación de todos las instancias institucionales colectivas, negacionista de los derechos humanos) lo cual sería muy válido sino que confrontar con la izquierda significa generar odio
serial, insultar, denostar, ridiculizar y ser violentos verbales (por ahora).
Estos personajes están presentes en la vida nacional y es necesario aislarlos. Que su discurso y su impronta no penetren en la sociedad uruguaya o lo hagan en un minúsculo grupo de gente que no les permita
tener incidencia en la política nacional.
El aislamiento debe empezar en sus propios partidos. Con actitudes distintas, con un discurso diferente y con una disposición diferente.
Orsi deberá enfrentar a los gorilas. La mejor forma es como el lo hace, mostrando que el camino de la concordia, del acuerdo y del respeto es el que debemos transitar todos los uruguayos/as, mostrando resultados
concretos que mejoren nuestra calidad de vida.



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