
Dos experiencias y un duelo

I.
El primer trabajo
En la zapatería de mi tío, lo primero que hice fue hacer mandados y limpiar. Fui mandadero.
Aprendí a qué ferretería ir, la ubicación de las fábricas de zapatos y, fundamentalmente, conocí a la gente con la que trataba.
Fueron unos años de aprendizaje.
Cuando llegué a vender zapatos, significó un logro para mí.
Conocí a la gente, cómo estaba, su humor, etcétera.
Allí aprendí a ponerme en los zapatos de la otra persona, en su circunstancia.
II.
Mañana es nunca
Al mediodía de un día de enero, golpearon la puerta de mi casa.
Abrí, y tras la puerta de reja apareció un muchacho flaquito, con la mirada un tanto perdida.
Me pidió agua y algo para comer.
Agarré una bolsa y puse galletas, una lata de atún, dos pelones y un litro de agua fría.
Agradeció y se fue.
A los días, recorrí unas cuadras de mi barrio (Jacinto Vera) y encontré a varias personas en situación de calle.
No se me ocurrió llamar al Mides (a este Mides de Martín Lema, etcétera).
Mucho menos a la Policía. No es delito ser pobre y estar en la calle.
A los dos días, volvió Hugo (no es su nombre real).
Ya no tenía fruta, y le di (sin saber que era la última vez) un paquete de galletas, una lata y agua.
Allí me pidió una changa o algo de dinero.
Estaba a fin de mes, y se lo recordé por la jubilación.
El estómago no asume qué día es cuando se siente hambre.
Cerca de casa hay una olla, y por la Terminal Goes, otra. No se me ocurrió mandarlo.
Dar de comer hoy no resuelve el mañana. Pero comparto lo que hay y no endoso el problema a otros. Me hago cargo.
III.
Hijos de Caín
Según la Biblia, los habitantes de la Tierra descendemos de Caín, quien mató a su hermano Abel, desconociéndose si este último tuvo descendencia.
Por otra parte, Jesús fue traicionado por un amigo, negado por otro, y todos sabían que era inocente.
Sin embargo, creemos que puede haber justicia, equidad y libertad.
¿Abel tuvo hijos?
¿O le fallamos a Caín?
También podemos pensar que, siendo descendientes de Caín, algunos salimos a nuestro tío.
El traidor se ahorcó, y el negador comenzó un reino lleno de claroscuros.
* * *
ILUSTRACIÓN: “El primer duelo” de William-Adolphe Bouguereau (1888). Obra de dominio público. Museo Nacional de Bellas Artes (Argentina). El cuadro muestra a Adán y Eva al encontrar el cuerpo de su hijo Abel, asesinado por Caín.














