
Esa libertad es farsa

Sus rasgos más singulares son una mirada empírica de la economía, cierta agudeza filosófica para identificar de inmediato los errores en el razonamiento de sus adversarios y una solidez en los aspectos teóricos de su disciplina que brilla por su ausencia en los discursos del actual gobierno argentino y sus simpatizantes mediáticos.
Cuando hablamos de un enfoque empírico es literal. En los últimos tiempos Agostinelli ha recorrido más de 30 países para evaluar sus políticas económicas y entrevistarse con especialistas de cada lugar.
Sus dos libros publicados hasta ahora deberían estar en la mesita de luz de cualquier ciudadano alerta. Ineludibles también en los escritorios de los actuales jerarcas de bancos y ministerios: Falacias libertarias (2023) y Experimento libertario (2024).
Son pocos y no la pasan bien
En los próximos tramos voy a resumir una presentación hecha por el propio autor, que está disponible en YouTube (Agostinelli, 18/04/2025).
En cuanto a los experimentos libertarios en el mundo, Agostinelli encontró pocos y todos fueron rotundos fracasos. Veamos tres casos emblemáticos.
El primero es Grafton, en el norte de Estados Unidos. Los residentes estaban totalmente en desacuerdo con la llegada de los libertarios. Su única intervención fue recortar el presupuesto local para reducir gastos, y las consecuencias fueron desastrosas.
La gente se quejaba de la falta de mantenimiento de servicios básicos, como los camiones de bomberos. No había nada que impulsara el desarrollo del pueblo. De hecho, Grafton ni siquiera tiene un mercado o una estación de servicio; hay que viajar kilómetros para cargar combustible. En definitiva, había un desarrollo nulo preexistente, y la situación ahora es aún peor. Por lo tanto, no es un modelo a seguir.
El segundo caso es Liberland, un “país” autodeclarado en la frontera entre Croacia y Serbia, en un territorio que ninguno de los dos países reclama oficialmente. En 2015, un grupo de empresarios lo fundó. No hay nada construido; solo proyectos. De hecho, hay una construcción que las autoridades croatas derriban constantemente. Aunque se puede llegar (Agostinelli llegó en bicicleta), la policía croata controla todos los movimientos e incluso prohíbe el ingreso a quienes, como los argentinos, podrían tener problemas para reingresar a Croacia.
Este proyecto es muy controvertido. Quienes más aporten (en dinero o trabajo) tendrán más poder de decisión sobre el futuro del país. El problema es que, por ahora, estos “méritos” no dan ningún resultado. No hay infraestructura, y la influencia de quienes trabajan se diluye frente a la de los grandes millonarios que aportan mucho más dinero. En definitiva, el Estado estaría dominado por una oligarquía, no sería una democracia. La supuesta “tierra de la libertad” sería, en realidad, un club exclusivo para millonarios.
El tercer caso es histórico: la República de Cospaia, en Italia, que existió desde 1440 hasta 1826 sin un gobierno centralizado. Se formó por un error en un tratado y, durante casi cuatro siglos, floreció gracias a la ausencia de regulaciones e impuestos y al contrabando de tabaco. Sin embargo, sus necesidades eran muy inferiores a las actuales, dependían de los Estados vecinos para servicios como salud y educación, y finalmente fueron absorbidos por un estado vecino por unas pocas monedas. Este “éxito” libertario se basó, en esencia, en una actividad ilícita y en la dependencia de estados vecinos que sí tenían estructura.
Agostinelli identifica algunos elementos en común de estos tres casos.
En Grafton, un grupo de unas 100 personas se mudó al pueblo y, mediante asambleas, decidió recortar impuestos y servicios, incluida la recolección de basura. El resultado fue una caída del 30% en el valor de las propiedades, casas abandonadas y un ataque de osos que fue solo la cereza del pastel. Lo impactante es la destrucción de capital: el liberalismo llevado al extremo la destruye porque el capital necesita orden. Un experimento similar en Londres, donde se liberó una zona de regulaciones urbanas, no atrajo ni una sola inversión, porque nadie quiere construir sin saber qué puede haber al lado.
Liberland muestra el intento de empezar un país desde cero. El resultado es la ausencia de democracia: el poder se mide por una criptomoneda, lo que lleva a una oligarquía. Cospaia, el ejemplo histórico que tanto citan los libertarios, duró mucho, pero su presunto éxito dependió del contrabando y de depender de otros estados.
Municipios libertarios en Argentina
En Argentina, hay tres municipios gobernados por La Libertad Avanza. El autor fue a entrevistar a dos de sus intendentes en Córdoba. Sus declaraciones fueron reveladoras: lejos de reducir el Estado, lo han ampliado. Aumentaron el personal municipal, subieron salarios y promueven la obra pública. Uno de ellos dijo: “Voy totalmente en contra de lo que predica nuestro presidente de reducir el Estado". El otro afirmó que el Estado “tiene que tener un rol activo” y que la obra pública dignifica. Estas son contradicciones evidentes con el discurso libertario nacional.
Como contrapunto, Agostinelli visitó Marinaleda, un pueblo andaluz de 2.700 habitantes donde funciona el colectivismo. La tierra se gestiona de forma cooperativa, se producen y venden alimentos, los salarios son dignos y la vivienda cuesta solo 15 euros al mes porque los propios trabajadores las construyen. Practican la democracia directa en asambleas, el desempleo es mínimo y no hay problemas de seguridad. Su alcalde no cobra sueldo. Aunque enfrentan presiones políticas, su lema es: “Somos el ejemplo de que la utopía no es solo un sueño”. Es un caso exitoso de organización comunitaria y Estado presente.
Singapur e Irlanda
Según el autor, los libertarios suelen citar el Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation. Según dicha institución, los países más libres son los que más crecen. Milei repite que “los países más libres crecen ocho veces más que los reprimidos”. Pero este índice es cuestionable: incluye variables subjetivas como “percepción de corrupción”. Países con muy baja presión tributaria o gasto público (como Guinea Ecuatorial o Somalia) están al fondo del ranking porque se los considera corruptos, no “libres”.
Los dos primeros puestos del índice son Singapur e Irlanda, presentados como faros libertarios. Sin embargo, al analizarlos:
- Singapur: Tiene una presencia estatal enorme. El 90% de la población vive en viviendas públicas construidas por el estado tras masivas expropiaciones. Tiene empresas estatales clave (como Singapore Airlines), parques nacionales emblemáticos y un monopolio estatal de casinos con estrictas regulaciones.
- Irlanda: Tiene educación y salud gratuitas, empresas estatales (agua, correo, radio y TV), y un gasto público superior al 21% del PIB. Su bajo impuesto a las corporaciones (12.5%) atrae a multinacionales que registran allí sus patentes, inflando artificialmente su PIB per cápita. Pero para los ciudadanos, el IVA es del 23% y los impuestos sobre la renta son altos. El Estado interviene fuertemente con subsidios al desempleo.
La falacia aquí es el “cherry picking”: seleccionar solo los datos favorables (bajos impuestos a empresas, PIB alto) y ocultar el enorme rol interventor del Estado. Ni Singapur ni Irlanda son ejemplos del “Estado mínimo” que predican los libertarios.
Infraestructura y Estado
Para convertirse en una potencia, sostiene Guido Agostinelli, es clave la inversión en infraestructura. Tanto Estados Unidos como China, las dos mayores economías mundiales, tienen enormes planes estatales de obra pública. EE.UU. tiene un déficit crónico que motoriza la economía y aplica proteccionismo para defender su industria. China es el líder mundial en inversión en infraestructura (ferrocarriles, puertos, autopistas). Sin obras públicas, no hay desarrollo.
Respecto al mito de que Argentina fue la primera potencia mundial en 1895, los datos lo desmienten. En ese año, según el historiador Maddison, Argentina ocupaba el séptimo puesto en PIB per cápita entre solo 36 países medidos. Además, era un país despoblado y con una expectativa de vida de apenas 33 años (frente a los 53 de Australia). Tampoco era liberal: cobraba aranceles a las importaciones seis veces más altos que los actuales.
Para nuestro autor, el modelo al que conduce el actual gobierno argentino es Paraguay
El propio presidente de Paraguay dijo que Milei intenta replicar su modelo, que se caracteriza por:
- Presión tributaria muy baja (14% del PIB, IVA del 10%)
- Informalidad laboral del 63%.
- Tres de cada cuatro trabajadores no alcanzan el salario mínimo.
- Inflación baja (3%) y crecimiento moderado (4%), pero que cristaliza enormes desigualdades.
- Inversión extranjera muy baja (1% del PIB).
- Es una “economía de cementerio”: estable en macroindicadores, pero con pobreza alta y sin perspectivas de desarrollo. Hace 160 años Paraguay tenía ferrocarril; hoy ya no lo tiene.
Un Estado para el bien común
Frente a la idea de estimular solo la demanda (con subsidios) o liberar la oferta (que genera oligopolios), hay un tercer camino: estimular la competencia mediante el apoyo estatal a las pymes.
En Italia, en un supermercado se pueden encontrar más de 50 marcas de aceite de oliva, gracias a beneficios impositivos y créditos estatales a los pequeños productores. Esto genera empleo, salarios altos, precios bajos por competencia y un tejido industrial sólido. Argentina necesita definir sectores estratégicos, apoyar a las pymes con estímulos y planificar a largo plazo con una visión de desarrollo industrial, tomando lo mejor de experiencias como las de China, Italia o Corea del Sur.
La gran falacia libertaria es la de la “solución perfecta”: siempre argumentan que sus recetas no han funcionado porque “no se aplicaron del todo”. Pero la historia argentina muestra que cada vez que se tomaron medidas liberales extremas (como en la dictadura del 76, la convertibilidad o el gobierno de Macri), los resultados fueron peores. Incluso la dictadura, con todo el poder en sus manos, terminó aumentando el gasto público porque la economía no arrancaba.
A principios del 2025 el gobierno argentino anunciaba superávit fiscal, pero si se contabiliza la deuda cuasi-fiscal del Banco Central, en realidad hay déficit. Las ideas libertarias, llevadas al extremo, destruyen capital. El freno a este ajuste infinito solo puede venir de la decisión de la sociedad de decir basta. El camino para Argentina no es la utopía libertaria, sino un Estado inteligente que ordene el capital, fomente la producción, impulse a las pymes e invierta en infraestructura y en su gente.
“El desarrollo no se logra con menos Estado, sino con un Estado mejor orientado al interés común”, concluye Agostinelli.
REFERENCIAS
Agostinelli, Guido (2023). Falacias libertarias. Cómo evitar caer en la estafa de moda. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ediciones CICCUS.
Agostinelli, Guido (2024). Experimento libertario. De las ideas a la realidad. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Aguilar.
Agostinelli, Guido (18/04/2025). Recorrí el mundo para entender el modelo libertario (y esto fue lo que encontré). https://www.youtube.com/watch?v=IQu-aRcyaWA
NOTAS
Utilicé la plataforma Perplexity.ai para verificar los datos sobre Paraguay con otras fuentes. Según Perplexity, los datos proporcionados por Agostinelli son mayormente precisos con datos recientes de 2024-2025, aunque algunos requieren matices por variaciones trimestrales o definiciones específicas.[1][2][3]
Presión Tributaria e IVA: la presión tributaria se sitúa en torno al 12-14% del PIB, con 12.1% en septiembre 2024 y un pico de 13.6% en junio 2024, confirmando que es muy baja. El IVA mantiene una tasa general del 10%, con una reducida del 5% para ciertos bienes.[2][4][1]
Informalidad Laboral: la informalidad laboral alcanza cerca del 62-63%, con 62% reportado en mayo 2025 y tasas superiores al 60% en contextos regionales, afectando principalmente a rurales y mipymes.[3][5]
Trabajadores Bajo Salario Mínimo: no exactamente tres de cada cuatro (75%), pero sí una mayoría significativa: 41.4% de asalariados ganan menos del mínimo, y solo el 58% lo alcanza o supera; además, 430.000 personas no lo perciben, con jóvenes promediando ingresos inferiores. Solo el 10% de mipymes cumple con el salario mínimo.[6][7][8][9]
Inflación y Crecimiento: la inflación es baja pero subiendo: 3.6% interanual a mayo 2025, 4% en junio y 4.3% en julio. El crecimiento es moderado en 3.8-4% para 2025 (sin agricultura: 5.4%), con proyecciones de PIB en 46bn USD.[10][11][12][6]
Inversión Extranjera e Inequidades: La IED es muy baja, en 0.3% del PIB en septiembre 2024. El crecimiento cristaliza desigualdades, con Gini en 0.444 (2024), uno de los más altos globalmente, y el 20% más rico capturando el 50% de ingresos.[13][14][15]
[1] https://www.ceicdata.com/en/indicator/paraguay/tax-revenue--of-gdp
[2] https://world.salestaxhandbook.com/py-paraguay
[3] https://en.mercopress.com/2025/05/19/significant-drop-in-paraguayan-unemployment-reported
[4] https://taxsummaries.pwc.com/paraguay/corporate/other-taxes
[5] https://www.rdn.com.py/2025/03/19/paraguayan-labor-market-grows-but-maintains-structural-gaps/
[6] https://www.ultimahora.com/269-485-trabajadores-ganan-sueldo-minimo-y-percibiran-el-reajuste
[9] https://www.ultimahora.com/3-de-cada-4-trabajadores-del-pais-no-percibe-ni-el-salario-minimo
[10] https://www.fxempire.es/macro/paraguay/inflation-rate
[11] https://www.worldeconomics.com/GrossDomesticProduct/Current-GDP/Paraguay.aspx
[13] https://www.ceicdata.com/en/indicator/paraguay/foreign-direct-investment--of-nominal-gdp
[14] https://mentu.com.py/2024/05/31/desigualdad-de-ingresos-condiciona-el-desarrollo-del-pais/
[16] https://theconversation.com/paraguays-population-is-booming-but-where-are-all-the-jobs-77135
[18] http://micorea.kr/negocio/?idx=167200217&bmode=view
[19] https://tusalario.org/paraguay/salario/salario-minimo-1
Invito al lector a realizar sus propios chequeos de otros párrafos de mi artículo con las cifras ofrecidas por Guido Agostinelli.










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