Perspectiva pedagógica de los Derechos Humanos

Columnas 20 de octubre de 2020 Por Jorge Barrera
Para culminar con este ciclo de artículos sobre las diferentes perspectivas, desde donde abordar el estudio y la reflexión sobre los Derechos Humanos, vamos a considerar la perspectiva pedagógica.
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Perspectiva pedagógica de los Derechos Humanos - Por Jorge Barrera

Perspectiva pedagógica

Derechos Humanos

“Sucede que fuimos y muchos somos todavía “analfabetos” en derechos humanos. Estamos mal educados para los derechos humanos. Superar esta incultura supone partir de lo más inmediato, de lo más íntimo, de lo más cotidiano y doméstico, para luego remontarnos a lo más amplio, complejo y estructural.”( Pérez Aguirre, Luis, 1992).

Desde mi punto de vista, la enseñanza de los Derechos Humanos  se debería incluir dentro de las pedagogías críticas.

Siguiendo a  Carr y Kemis, la pedagogía crítica está inspirada en la ciencia social crítica,  perspectiva epistemológica que desarrolla Habermás, quien entiende que ninguna ciencia es neutra, sino, que esta motivada por diferentes intereses. A partir de la clasificación de Aristóteles, distingue el interés técnico y el  práctico e Incorporando la concepción marxista el interés  emancipador.

“Habermas da a su teoría del conocimiento el nombre de teoría «de los intereses

constitutivos de saberes». Esta denominación refleja su rechazo de cualquier idea de que el saber sea producido por un supuesto acto intelectual «puro» cuyo agente se halle en actitud «desinteresada».” (Carr y Kemis, 1986)

Una educación basada, solamente en el interés técnico, pensaría que es suficiente trabajar contenidos conceptuales y procedimentales. Una educación que incorpore además el interés práctico, debe tambien educar en valores, de forma de aprender a vivir de acuerdo al ethos de la sociedad.

Pero, una educación que incorpore, además, el interés emancipador, no se conformará con esas dos dimensiones, sino que, además, formará el espíritu crítico y transformador de los estudiantes que, como la levadura,  deben ser protagonistas en la construcción de un mundo más humano.

La educación es uno de los lugares claves desde donde se puede transformar la realidad. Los niños y jóvenes adquieren en el sistema educativo las competencias que les permite integrarse a la sociedad como ciudadanos sensibles a las injusticias y protagonistas de los cambios necesarios.

“Estamos mucho más allá del problema de la mera información y de la “instrucción” cotidiana sobre los Derechos Humanos. Quizás sea fácil transmitir información sobre los Derechos Humanos, su historia, el contenido de la Declaración Universal, las Convenciones...No se puede respetar a los Derechos Humanos sin tener la íntima convicción de que cada ser humano, por el hecho de ser tal, puede y debe en todo momento ser defensor y promotor de ellos.” (Pérez Aguirre, Luis, 1992)

La construcción de una cultura de la paz y la formación de sujetos libres, tiene entre sus pilares fundamentales el respeto a los DDHH, de ahí la importancia de analizar la educación en  clave en Derechos Humanos, entendiendo a éstos últimos como construcciones históricas y considerando que la enseñanza  de los mismos se lleva a cabo a través de complejos procesos.

La educación en Derechos Humanos en el ámbito de la escuela, es la “condición de posibilidad para lograr una auténtica práctica ciudadana en el contexto de una democracia constitucional. La democracia, la práctica ciudadana y el ejercicio pleno de los Derechos Humanos se suponen recíprocamente” (Flax, 2006:12)

Por otra parte, la educación en Derechos Humanos, como cualquier actividad pedagógica está atravesada por una serie importante de tensiones. Es en la práctica educativa que esos conflictos se van resolviendo.

La inserción de la educación en Derechos Humanos en el currículo escolar puede adoptar, en términos generales, dos modalidades de abordaje:

(a) Una modalidad transversal, desde el proyecto del centro y desde las distintas disciplinas.

(b) Una modalidad específica, desde un espacio propio.

Las instituciones deben funcionar en clave democrática, de esa manera los estudiantes, incorporarán a sus prácticas cotidianas el respeto por los derechos de todos y los sentimientos morales, que les posibilite la construcción de matrices axiológicas autónomas y la sensibilidad ante la injusticia.

Resignificar el currículo prescripto en clave de Derechos Humanos.

Resignificar el currículo prescripto, significa, la construcción de una propuesta pedagógica articulada con el mandato institucional, pero, al mismo tiempo que atienda los objetivos de la educación en Derechos Humanos.

Sin pretender exclusividades, considero que los objetivos que define unicef, a tales propósitos son adecuados:

1.  Fomentar el conocimiento, la comprensión y la aceptación de las normas y los principios universales de derechos humanos, así como de las garantías de protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales a nivel internacional, regional y nacional;

2.  Desarrollar una cultura universal de los derechos humanos en la que todos sean conscientes de sus propios derechos y de sus obligaciones respecto de los derechos de los demás, y favorecer el desarrollo de la persona como miembro responsable de una sociedad libre y pacífica, pluralista e incluyente;

3.  Lograr el ejercicio efectivo de todos los derechos humanos y promover la tolerancia, la no discriminación y la igualdad;

4.  Garantizar la igualdad de oportunidades para todos mediante el acceso a una educación y formación en materia de derechos humanos de calidad, sin ningún tipo de discriminación;

5.  Contribuir a la prevención de los abusos y las violaciones de los derechos humanos y a combatir y erradicar todas las formas de discriminación y racismo, los estereotipos y la incitación al odio y los nefastos prejuicios y actitudes en que se basan. “ (ONU, 2011)

A través de esta apropiación resignificativa, se  tratarán aspectos o temas particulares dentro de las diferentes áreas curriculares; para lo cual es necesario  detectar aspectos o temáticas dentro cada área o asignatura existente en el currículo que sean particularmente relevantes y pertinentes  para ser trabajadas desde la perspectiva de los Derechos Humanos, sus principios y su normativa.

Por ejemplo: en Historia, las luchas por los Derechos Humanos y los derechos de poblaciones específicas (mujer, infancia, pueblos indígenas y otros grupos étnicos), las guerras y los procesos de paz, las migraciones, etc; en Educación Cívica o Democrática, el espacio público, el Estado de Derecho, la participación política, la riqueza y distribución de bienes, la discriminación, etc; en Lengua y Literatura, los usos del lenguaje, la argumentación, el discurso de los medios, la cultura, la lengua y la identidad cultural, la comunicación intercultural, etc; en Artes, la libertad de pensamiento y expresión, la diversidad en los gustos estéticos, las expresiones artísticas de diversas culturas, etc.; en Ciencias, la vida humana, la educación para la salud, la sexualidad, los medios y fines del progreso científico, el medio ambiente y su cuidado, etc.

Por último, es necesario definir un espacio propio para la enseñanza de los Derechos Humanos. Este espacio espacio propio en los actuales programas de educación media están dentro de otra asignaturas, en particular en Derecho y Filosofía.

En resumen, desde la perspectiva pedagógica la educación en Derechos Humanos integra los aportes de las pedagogías críticas, democráticas y progresistas, de los grupos minoritarios en sus justas reivindicaciones  y es una construcción compleja, abierta a las nuevas exigencias de la sociedad.

En las dos  próximas entregas presentaremos un modelo de educación en Derechos Humanos, basado en la propuesta de Puig Rovira,  sobre la construcción dialógica de la personalidad moral.

 

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