El deber y el derecho de educar

Columnas 18 de septiembre de 2020 Por Jorge Barrera
La especie humana se caracteriza por estar muy desprotegida en los primeros momentos de su vida, hasta tal punto, que sería imposible su supervivencia sin alguien que la cuide, la alimente y le enseñe los medios para sobrevivir.
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Campamento Educativo: - Foto: Anep

Va incorporando progresivamente aquellos saberes que le son útiles para mejorar las condiciones de vida, al tiempo que desarrolla nuevas estrategias cognitivas que le permiten responder a las sucesivas cuestiones y problemas que se le plantean. Esta posibilidad de enseñar y aprender le permite evolucionar a través de sucesivas etapas de carácter cada vez más complejo.

Aristóteles decía que el hombre debe vivir en sociedad, salvo que sea un dios o un bruto. Pero, para ello, ha  sido necesario que alguien eduque a las crias. Si hay algo que caracteriza al hombre, es que es un ser cultural. 

Si este ser nace tan desvalido como hemos dicho, alguien es responsable de su existencia en sus primeros años. La primera red de contención de los niños, es la familia, por lo tanto, educar a las crias es una obligación y un derecho de los padres.

Por otra parte, en la medida que a sociedad se complejiza, la posibilidad de que las personas puedan adquirir conocimientos que le permitan cumplir con diferentes anhelos, requiere de una educación especializada y de docentes formados para la tarea; por lo tanto, la familia no puede hacerse cargo de esa responsabilidad y la delega la función en determinadas instituciones.

Pero la capacidad racional de la humanidad no avanza de forma espontánea. Es necesario que el individuo vaya incorporando sucesivamente nuevos aprendizajes que le permitan el ejercicio de su racionalidad de manera más compleja, atendiendo no sólo a los aspectos instrumentales de la razón, como adecuación de medios a fines, sino también a los aspectos morales (PAZ Gimeno Lorente)

En una sociedad democrática el estado debe asegurar la igualdad de posibilidades de todos sus miembros, ya que la isonomía es una condición “sine quanon” del sistema de gobierno.

Según  Unesco:

El Estados tiene  tres niveles de obligación: “

respetar, proteger y cumplir el derecho a la educación.

La obligación de respetar requiere que los Estados eviten tomar medidas que estorben o impidan el disfrute del derecho a la educación.
 
La obligación de proteger requiere que los Estados tomen medidas para prevenir que una tercera parte pueda interferir en el ejercicio del derecho a la educación.

La obligación de cumplir implica que los Estados deben tomar medidas reales que faciliten y ayuden a los particulares y a las comunidades a disfrutar del derecho a la educación.” 
Entre el derechos a educar y el derecho a la educación hay una tensión permanente.

“ El encuentro de dos titulares de derecho: el educando y quien le educa, genera un conflicto de amplias proyecciones con respecto a los fines de la educación que provoca enconadas posiciones ideológicas.” (Reina Reyes)

Nuestra Pedagoga Reina Reyes desarrolla este problema en su famoso libro: “El derecho a educar y el derecho a la  educación”. 

Expresa la autora: “Antes de analizar posibles  soluciones para ese conflicto, busquemos los orígenes del derecho a educar, instituido tradicionalmente.”  A los efectos de realizar dicho análisis , se basa en la opinión de Dewey, pedagogo norteamericano, que  defiende la educación democrática. Él  expresaba que la educación en su sentido más amplio es el Medio de continuidad social, condujo a que las generaciones adultas, por comunicación y transmisión influyeran naaturalmente sobre las nuevas generaciones. La educación, garantiza el proceso, ya que: “Dentro de la comunidad, el individuo muere, Pero los valores, los conocimientos y las destrezas que pudo poseer se han trasmitido y, como la muerte de todos no es simultanea, la comunidad sigue viviendo.” Ahora bien,  cuando hubo necesidad de acelerar ese proceso de trasmisión natural, surgieron las instituciones  docentes y quedó establecido el derecho a educar como exigencia de la propia comunidad.  Y terminadiciendo Reyna Reyes: “En la época contemporánea encontramos en el ejercicio de ese derecho a los padres, al estado y a la iglesia. “ .(Reyna Reyes, )
El derecho a educar  de la iglesia,se basa en cuestiones de fe, no en el derecho positivo. Es una libre adhesión de la familia o los sujetos, por lo cual considero que es de diferente naturaleza que los otros dos.

Con respecto al  derecho a la educación, podemos decir que  lo encontramos entre los derechos económicos-sociales-culturales que, conjuntamente con  los civiles y políticos, fundamentan la democracia de nuestros días. Lo consagra el Art. 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y lo reitera, con respecto al niño, la Declaración sobre los Derechos del Niño, aprobada el 20 de noviembre de 1959, también por Asamblea de las Naciones Unidas. 

El derecho a la educación en la legislación uruguaya.

Con referencia al derecho a la educación y  la consideración de la Educación como un Derecho Humano fundamental, recién aparece explícitamente en  la Ley 18437, no obstante, ya existía implícitamente en el artículo 72 de la Constitución del Uruguay (1967). En la sección de los derechos deberes y garantías, se  expresa: “La enumeración de derechos, deberes y garantías hecha por la Constitución, no excluye los otros que son inherentes a la personalidad humana o se derivan de la forma republicana de gobierno”. (Art.72). Como se ve, este artículo consagra la dinámica de la evolución del reconocimiento de los Derechos Humanos. Así mismo, la referida Carta Magna, en el artículo 68 establece la libertad de enseñanza y en los artículos que van hasta el 71, se enuncian una serie de derechos relacionados con la educación. 

En la legislación nacional,  son varias las normas que afirman este derecho: así, por ejemplo, el Código de la Niñez y la Adolescencia (CNA) establece: 

(…) son objetivos fundamentales : [..] la protección y atención integral. Deberá asegurarse una protección integral de los derechos y deberes de los niños y adolescentes, así como asegurar una atención especial por parte del Estado y de la sociedad ante la necesidad de ofrecer atención personalizada en determinadas situaciones. (CNA, 2004, p. 4).

Más adelante señala: 

son principios básicos: 

a) el fortalecimiento de la integración y permanencia de los niños y adolescentes en los ámbitos primarios de socialización: la familia y las instituciones educativas.

b) La descentralización territorial que asegure el acceso de los niños, adolescentes y familias en toda la gama de servicios básicos.” (CNA, 2004, p. 5).

La ratificación de los convenios internacionales sobre el derecho ala educación, el código de la niñez y la adolescencia y la Ley general de educación, son el fundamento de las políticas públicas que han hecho efectivo e derecho a la educación en nuestro país.

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