La universalización del Ciclo Básico, una meta inconclusa

Columnas 31 de agosto de 2020 Por Jorge Barrera
Desde el estudio de la CIDE -en la década de los sesenta- el país se puso como objetivo lograr 9 años de educación básica para las nuevas generaciones. En aquel entonces se trataba de una meta ambiciosa basada en estadísticas y proyecciones propias de los grandes planes que se generaron en toda América Latina en ese período.
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El fracaso escolar en el ciclo básico. Por Jorge Barrera. - Foto: Diario Crónica.

No obstante el objetivo de asegurar 9 años de educación (6 años de educación primaria y 3 años de educación media) a las nuevas generaciones, aún  no se ha logrado, sigue siendo un sueño que se  las sucesivas Administraciones de la Educación, no han logrado realizar.

Los problemas más relevantes.

Son temas de actualidad, para quienes se preocupan por la educación nacional: la escuela y los pobres; la crisis de sentido, la no funcionalidad, la convivencia en los Centros educativos, los aprendizajes de los estudiantes, las inasistencias de los docentes. Estos fenómenos se leen, por

parte de diferentes observadores, como las causas del fracaso de los alumnos en su tránsito por la Educación Media.

El fracaso escolar, expresado en términos de repetición, deserción, rezago y bajos aprendizajes, atraviesa a todo el Ciclo Básico, pero impacta, con más fuerza,  en los sectores más vulnerables. Por otra parte, al menos desde el retorno a la democracia es, en el discurso preocupación de diferentes actores educativos, sin embargo, las soluciones no llegan y el problema persiste.

Es necesario un gran esfuerzo por integrar los aportes de la pedagogía, de la psicología de las instituciones educativas y de la sociología de las organizaciones, desde la lógica de la planificación estratégica, para hacer frente a estas dificultades, ahora bien, alcanza con esto o es en realidad un problema político, al que hay que enfrentar con otros instrumentos.

“Los niveles de actividad escolar de adolescentes uruguayos de clase media y baja están entre los peores de América Latina”1. Entre los jóvenes de entre 15 y 17 años en Uruguay, el 12,7% no estudia ni trabaja, por encima de la media de América Latina, que es 12%, segun datos del  nforme de la SITEA, citado en Búsquedadel año...

Un análisis más profundo, muestra que el origen de los hogares tiene relación directa con la evolución educativa. Por ejemplo, si se toma a los adolescentes provenientes de hogares con clima educativo bajo, no trabaja ni estudia más del 25%, en los hogares con clima educativo medio, la situación es un poco mejor: no estudia ni trabaja el 13%,. En cambio en los hogares con climas educativos altos, menos del 4% de los adolescentes está inactivo.

Hay una vinculación muy cercana, entre el clima educativo del hogar y el nivel socio económico, porque los niveles educativos de la población tienen que ver con el ingreso, y quienes más avanzan en el sistema educativo, tienen más probabilidades de conseguir trabajos mejores remunerados.

Otro problema significativo es la repetición, en el Ciclo Básico, es del orden del 24% en todo el país, pero con una segmentación muy grande, con liceos con un excelente desempeño –incluso mejor que el promedio de los privados, con 2% de repetición, hasta algunos cercanos al 50%.

Es precisamente en el Ciclo Básico, donde se produce el fenómeno más grande de desvinculación, que es uno de los problemas principales para la universalización de la educación. Sin embargo, podemos afirmar que no existe una única problemática común a todos los centros educativos, ni a todos los estudiantes, si bien, se pueden señalar algunos elementos en relación con el contexto

general.

A los efectos de situar la problemática y buscar soluciones estratégicas, trataremos de comprender el contexto general en el cual se desarrolla la actividad de los Centros de Ciclo Básico.

Contexto internacional:

Estamos en un mundo globalizado, donde los medios de comunicación juegan un papel primordial, una etapa de la historia que muchos teóricos han coincidido en llamar la posmodernidad, caracterizada por algunas claves socioeconómicas y axiológicas; el reino de lo efímero, de lo estético sobre lo ético, del todo ya, la era del vacío. Como nunca coexisten la pobreza extrema con la opulencia y el derroche. Los Modos de producción, profundizan, cada día más, la brecha entre

pobres y ricos. En las sociedades preindustriales, y en la sociedad industrial, los recursos más preciados, se iban perdiendo al ser usados. Por ejemplo si alguien tenía oro, cuando lo gastaba, ya no lo tenía más. Los medios de producción, es decir, las maquinarias, perdían valor con el uso. Sin embargo en la sociedad de la información el bien más valioso es el conocimiento, cuanto más se usa, más se tiene. Por lo tanto, la relación entre en conocimiento y poder llega a su máxima

expresión. Estos aspectos enmarcan todos los fenómenos sociales y a la educación en particular.

Por otra parte, la razón, ha logrado los mayores logros, la medicina cura enfermedades y males que azotaron siempre al ser humano, la producción de alimentos es suficiente para satisfacer las necesidades de toda la humanidad.

Sin embargo, también muestra sus más rotundos fracasos, se mueren miles de personas de hambre, se presentan como nunca el desempleo, la discriminación y la falta de oportunidades para legiones de excluidos.

Contexto nacional.

La educación uruguaya fue concebida en función de que “La escuela pública representaba los valores y los saberes universales”,(Tedesco, Juan Carlos: El nuevo pacto educativo, Educación, competitividad y ciudadanía en la sociedad moderna, Alauda, Anaya, Madrid. 2000. Pág. 29) como tal era reconocida  y respetada. El proyecto vareliano de la escuela laica, gratuita y obligatoria, se refería a la Primaria. La Secundaria fue pensada con un carácter propedéutico para la universidad, o estaba destinada a formar funcionarios para cargos medios.

Si bien, a partir de la constitución del 67, la educación media fue obligatoria, y en la ley 14101 del 71, se recoge el mandato, la interrupción de la institucionalidad demoró, en los hechos los avances y recién, en la década de los ochenta, se produjo el fenómeno que se ha dado en llamar la masificación de la Educación Secundaria o, mejor aún, la democratización del acceso a la enseñanza. La matrícula tuvo un aumento explosivo.

Los jóvenes que comenzaron a concurrir a nuestros liceos ya  no  fueron, solamente, los típicos hijos de la clase media que hasta mediado del siglo pasado encontraban en el liceo la oportunidad de mantener el statu quo. Esto produjo, lo que se ha dado en llamar, la paradoja de la democratización, se logra llegar a más adolescentes con educación media, pero, no se dan las condiciones materiales y culturales para incorporar, sin traumas, en la escuela a generaciones de estudiantes pioneros en sus familias. Además, los docentes no se sienten preparados para los nuevos desafíos.

Por otra parte, no son los mismos docentes. El prestigio social de que gozaban los profesores se fue deteriorando. En nuestro país, en particular, la dictadura contribuyó a ese quebranto. Los bajos salarios, las exigencias para ingreso y egreso de los centros de formación. El acceso a la carrera docente por parte de jóvenes provenientes de contextos más desfavorecidos, configura un escenario bien diferente, donde el profesor es mirado de otra manera. La profesionalidad está en cuestión.

Los tiempos diferentes demandan una nueva escuela.

Los nuevos tiempos

Hasta un pasado reciente los liceos eran un espacio homogéneo, en el cual todo era mucho más predecible, hoy nos encontramos con otra realidad. Desde la creación por la Ley de Liceos en cada una de las capitales departamentales (1912), la Administración Pública puso en práctica el principio clásico (Fayol, Taylor, Weber) de que hay una sola y mejor forma de diseñar estructuras y procesos en las organizaciones escolares.

Probablemente, esta concepción clásica en la administración y gestión liceal haya dado buenos resultados, mientras existían fuertes condiciones de homogeneidad sociocultural tanto en el profesorado como en el alumnado.

Por otra parte, las experiencias exitosas en otras sociedades, parecerían ser un argumento potente a favor, de una política descentralizadora de los Centros Educativos y de la creencia en la pertinencia de proyectos diferentes según los contextos. En este modelo se le asigna al centro un papel articulador entre dos culturas, la de la zona de referencia y la de alcance nacional impulsada por la

educación pública. (Barrera y Langón. La filosofia en los proyectos de Centro.2006. http://www.ipes.anep.edu.uy/documentos/curso_dir_07/materiales/filo.pdf)

La investigación educativa se ha dedicado en los últimos años a relevar nueva información que permita comprender el funcionamiento de los centros. El "movimiento de las escuelas eficaces", el estudio de las "escuelas ejemplares", el "diseño de secundarios efectivos", el "efecto establecimiento" y otros títulos por el estilo, son algunos ejemplos de las preocupaciones presentes.

En el Uruguay, hace pocos años que se cuentan con investigaciones referidas a este punto. Sin embargo, Así, aún, todos los directores reconocen diariamente que los diferentes ámbitos educativos tienen características particulares, y problemáticas comunes. En los centros educativos del país, la diversidad organizacional, la complejidad de carencias sociofamiliares, las demandas locales y las necesidades básicas de aprendizaje que deben afrontar los docentes no son iguales; sin embargo, se admite que existen dificultades en la gestión liceal, en el compromiso de los padres y los docentes, en la convivencia en los centros, en la retención de estudiantes en los liceos, en la calidad de los aprendizajes, en las formas de controlar la repetición y el rezago, entre otros.

Los diferentes Liceos

Según Tabaré Fernández, se pueden distinguir tres tipos de liceos en Montevideo: Los liceos "barriales", que tienen una población estudiantil homogénea, puestoque proviene predominantemente del mismo barrio del liceo; las carencias de aprendizajes, los perfiles son relativamente predecibles y por tanto confieren estabilidad al ambiente. Según el nivel de pobreza, requieren de un mayor o menor nivel de complejidad en los conocimientos para trabajar con ellos, cuestión que se soluciona mediante la especialización funcional del adscripto o en el máximo grado, de la atención a través del psicólogo y del trabajador social.

Otra categoría de centros educativos recientes son los liceos "aluvionales", que tienen una población estudiantil sumamente heterogénea, procedente de barrios y localidades muy distintos en su perfil socioeconómico; requieren de procesos de conocimiento y comprensión complejos, y resultan extremadamente dinámicos en cuanto a los cambios poblacionales año a año.

Por último, según esta categorización , encontramos liceos "mixtos" que tienen una población estudiantil constituida por dos o tres segmentos sociales claramente diferenciados pero que siendo predecibles permiten darle estabilidad al centro. En todos los casos requiere de un conocimiento complejo para su trabajo.

.A esta clasificación debemos agregar los diferentes tipos de Liceos que encontramos en el interior, por lo cual se nos presenta una variada tipología.

A pesar de ello, insistimos en afirmar que existen algunos problemas que atraviesan a todo el Ciclo

Selección de estrategias.

Vamos a enunciar algunas estrategias que serían útiles para generalizar el Ciclo Básico de Educación Secundaria, procurando que los estudiantes que transiten por el mismo, adquieran las competencias que les permita incorporarse a la sociedad democrática como sujetos activos, críticos y transformadores.

1.Fortalecer la gestión liceal.

2.Aumentar la motivación y el compromiso docente

3.Optimizar la convivencia en los Centros educativos.

4.Lograr la retención de los estudiantes en el sistema.

5.Mejorar la calidad de los aprendizajes.

Pero, todas estas estrategas deben formar parte de politicas públicas, contar conlos consensos políticos y mantener y amentar  los recursos que entos últimos quince años lograron un relativo éxito.

Sin pretender ser exhaustivo, considero que estos objetivos serían respuestas adecuadas a las necesidades de la Educación Pública, en el contexto actual, a partir del diagnóstico que hemos pretendido realizar.

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