"El cambio temporal se convierte en un elemento decisivo para la validez de los valores morales"

Columnas 21 de agosto de 2020 Por Jorge Barrera
Las dimensiones de la conciencia histórica y relación con el razonamiento moral desde la mirada de Jorge Barrera.
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Dimensiones de la conciencia histórica.

Es a través de la competencia narrativa que se logra la expresión de sus funciones fundamentales, Rusen considera seis dimensiones, estas son los elementos o factores que permiten descubrir los tipos de conciencia históricas instalados, tanto, en los colectivos como en las personas.
1. Su contenido, o sea la experiencia dominante del tiempo traída desde el pasado.
2. Las formas del significado histórico, o las formas de las totalidades temporales.
3. El modo de orientación externa, especialmente en relación a las formas comunicativas de la vida social.
4. El modo de orientación interna.
5. La relación de la orientación histórica con los valores morales.
6. Su relación con el razonamiento moral.

Cada uno de estos tipos de conciencia implica una experiencia del tiempo implícita que se expresa en las diversas percepciones.
En la Tradicional se percibe que a partir de un origen aceptado como valor fundante, es necesaria la repetición de un modelo cultural y de vida obligatorio. El tiempo no le hace perder fuerza, sino, por el contrario, afirma el mandato.

En la Ejemplar: Se presentan una variedad de sistemas representativos de reglas generales de conducta o sistemas de valores, los cuales perduran a través del tiempo. Representan la forma correcta en oposición a lo incorrecto.

El Crítico, se caracteriza por una desviaciones problematizadoras de modos culturales y de vida actuales. Existe oposición y rechazo al modelo mostrado. Hay una preeminencia del presente sobre el pasado.

El Genético analiza desde una lógica dialéctica, incorpora el pasado, pero desde una perspectiva que reconoce el cambio. Procura incorporar las transformaciones de los modelos culturales y de vida ajenos en otros propios y aceptables.

Con respecto a las Formas de significación histórica, en la conciencia tradicional se verifica la permanencia de los modelos culturales y de vida en el cambio temporal.

La Ejemplar se caracteriza por la existencia de reglas atemporales de vida social, que emanan de valores atemporales.

La conciencia crítica se manifiesta a través de una ruptura de las totalidades temporales por negación de su validez.

Por último, la conciencia dialéctica, es aquella en la cual cambian los desarrollos de los modelos culturales y de vida, para mantener su permanencia, existe una adaptación a una realidad cambiante.

Es de remarcar que los términos en los que el autor plantea el problema del tiempo son los inversos a los convencionales: ya no se trata de la imposibilidad de comprender el pasado por estar inmerso en un presente del que los jóvenes no pueden independizarse sino que, por el contrario, toda interpretación realizada sobre acontecimientos actuales depende de alguna representación acerca de lo que ocurrió en el pasado, que es el que -en definitiva- le da un sentido al presente.
Con respecto a la orientación de la vida exterior encontramos, también, cuatro posibilidades:

La afirmación de los órdenes pre establecidos por acuerdo alrededor de un modelo de vida común y válido para todos es propio de la forma tradicional.
En la conciencia ejemplar se establecen relaciones particulares con regularidades que alaben al pasado y al futuro.

La conciencia crítica, admite solo la validez del punto de vista propio frente a las obligaciones preestablecidas.
Por último con relación a la conciencia genética se manifiesta la aceptación de distintos puntos de vista en una perspectiva abarcativa del desarrollo común.

El mismo análisis lo podemos efectuar con respecto a la orientación de la vida interior.

En la conciencia tradicional, encontramos la sistematización de los modelos culturales y de vida por imitación. Como estrategia didáctica el role playing. La tradicional celebración de las efemérides.

La conciencia ejemplar, opera en relación de conceptos propios a reglas y principios generales, la legitimación del rol se realiza por generalización.

La conciencia crítica se caracteriza por autoconfianza en la refutación de obligaciones externas, aquí también el ejercicio de role-playing, se adecua a las exigencias didácticas.

Por último la conciencia genética, se caracteriza por el cambio y transformación de los conceptos propios como condiciones necesarias para la permanencia y la autoconfianza. 

Las estrategias adecuadas son las que toma en cuenta los equilibrios de roles, particularmente los dilemas y otras estrategias que presentan conflictos entre valores.
Relación con los valores morales.

También en lo referido a la relación del desarrollo de la conciencia histórica con los valores morales legitimados, encontramos una relación progresiva, las matrices axiológicas dan cuenta de la evolución. 

Para la conciencia tradicional, la moralidad es un concepto pre-establecido de órdenes obligatorios. La estabilidad está asegurada por la tradición.; la validez moral es incuestionable.

Para la conciencia ejemplar, La moralidad es la generalidad de la obligación de los valores y de los sistemas de valores. Los cuales tienen una realidad incuestionable, emanan de una entidad superior: Dios, patria, sociedad, etc.

La conciencia crítica, niega los valores propuestos, se produce una ruptura del poder moral de los valores por la negación de su validez. El planteo de Nietzche puede ser paradigmático.

La conciencia genética, expresa una temporalización de la moralidad. La condición de moralidad se expresa por la posibilidades de un desarrollo posterior que se convierte en una condición de moralidad..

Relación con el razonamiento moral.

Otra dimensión que permite reconocer la evolución del desarrollo de la conciencia histórica es el razonamiento moral. Cada una de las etapas de la conciencia histórica se caracteriza por un modo diferente de manifestarse éste.

En la conciencia tradicional la razón subyacente a los valores es un supuesto efectivo que permite el consenso sobre cuestiones morales.

En la conciencia ejemplar la argumentación por generalización hace referencia a regularidades y principios inamovibles.

La conciencia crítica expresa una fuerte oposición a los valores y opone otra ideología como estrategia del discurso moral.

Por último, en la conciencia genética, el cambio temporal se convierte en un elemento decisivo para la validez de los valores morales.

El cambio temporal se convierte en un elemento decisivo para la validez de los valores morales.

Rusen advierte, por una parte, que los modos tradicionales y ejemplares de conciencia histórica están muy extendidos y se pueden hallar con frecuencia, mientras que los modos críticos y genéticos son más raros y que este hecho se relaciona con el grado de educación y conocimientos de los individuos. Por otra parte, la experiencia de enseñar Historia indica que las formas tradicionales de pensamiento son más fáciles de aprender; la forma ejemplar ha dominado a través del tiempo las currícula de Historia; y que las competencias crítica y genética requieren un gran esfuerzo por parte del docente y del alumno y que estas dos últimas son las que deben promoverse en la escuela.

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