"La conciencia histórica sirve como un elemento orientativo clave, y su eje es la competencia narrativa"

Columnas 18 de agosto de 2020 Por Jorge Barrera
Siguiendo al pedagogo alemán , al que he podido conocer gracias a la traducción realizada por Marta Fenocchio, voy a referirme a un modelo de desarrollo de la conciencia histórica y su relación con la competencia narrativa en el aprendizaje histórico.
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El desarrollo de la conciencia histórica. - Por Jorge Barrera

El autor lo titula: “Una hipótesis ontogenética relativa a la conciencia moral”. El aprendizaje histórico puede explicarse como un proceso de cambio estructural en la conciencia histórica.

Jörn Rusen, presenta, a través de un relato y su análisis, la relación entre la conciencia histórica, los valores morales y el razonamiento.

Aprender Historia, además de la adquisición y expansión del conocimiento del pasado, plantea una relación más compleja con el tiempo, referida a la manera en que la interpretación de ese pasado será tenida en cuenta por un sujeto para guiar sus acciones presentes.

Acerca de este problema, Jörn Rusen se ocupa de las competencias acerca del tiempo histórico que se adquieren en un proceso que va de lo simple a lo complejo, en un esquema de cuatro categorías.

Para su análisis, parte de una narración tomada de Samuel Johnson, que se encuentra en el libro Journey to the Western Islands of Scotland, publicado por primera vez en 1775:

“El relato cuenta que en un viejo castillo de Escocia, residencia ancestral del clan Maclean y aún en posesión de esa familia, sobre la muralla hay una piedra grabada que dice: Si algún hombre del clan Maclonish aparece ante este castillo, aunque venga a la medianoche, con la cabeza de un hombre en su mano, encontrará aquí seguridad y protección contra todo.

Este viejo tratado tiene remotos orígenes. En tiempos lejanos, uno de los antepasados Maclean obtuvo del rey de Escocia una concesión de tierras que pertenecían a otro clan que las había perdido por haber ofendido al monarca. Maclean fue con su esposa y sus tropas a tomar posesión de los dominios pero sus antiguos dueños le dan batalla, lo derrotan, le dan muerte y su mujer embarazada cae prisionera.

El jefe del clan victorioso puso a Lady Maclean bajo la custodia de la familia Maclonish con un mandato: si nacía un varón, el pequeño debía morir de inmediato, si daba a luz una mujer, se le permitiría vivir.

La esposa de Maclonish, que también estaba embarazada, dio a luz una niña casi al mismo tiempo que Lady Maclean dio a luz un varón. Las mujeres intercambiaron los niños, Maclean vivió y recuperó sus posesiones.

En agradecimiento al clan Maclonish, el joven designó a su castillo como refugio para cualquier miembro de la familia de sus salvadores que estuviera en peligro.

Rusen nos plantea a partir de este relato un ejercicio de imaginación. ¿Qué haríamos, si fuéramos un descendiente de Maclean, que vive en el castillo ancestral y un supuesto Ian Maclonish golpeara nuestra puerta hoy, pidiendo refugio, diciéndonos que está siendo perseguido por la policia, acusado de haber cometido un crimen?

Comencemos el análisis:

Podríamos esconderlo o no.

En cualquier caso, la irrupción del perseguido en nuestro presente nos obligaría a remitirnos al remoto tratado para justificar una decisión.

El autor contesta que son posibles básicamente cuatro actitudes:

1. Esconder a Ian porque hay una obligación de honrar el antiguo pacto.

2. Hacerlo por interpretar que éste nos obliga por un principio general de reciprocidad de favores.

3. Negarse a esconderlo desacreditando al tratado con argumentos histórico –críticos.
4. Negarse, pero ofreciéndole protección, una forma basada en consideraciones modernas y no en las prescripciones originales.

Rusel presenta una teoría evolutiva de la conciencia histórica que tiene antecedentes en las teorías del desarrollo estudiadas por Dewey, Piaget y Kohlberg. Estos autores le han atribuido un carácter evolutivo a la conciencia moral, explicando el progreso pasando de estados inferiores a estadios superiores. Cada una de estas actitudes le sirven para caracterizar los distintos tipos de conciencia histórica que define como:
1. El tradicional.
2. El ejemplar.
3. El crítico
4. El genético.
Esta clasificación implica una complejidad creciente desde varios puntos de vista (lógica, de abstracción, formas de significación histórica, identidad histórica, etc.).
Características de la conciencia histórica.

La conciencia histórica puede conceptualizarse como una síntesis de la conciencia temporal y la conciencia moral. Para darle sentido al pasado se vale de una competencia general definida en base a tres elementos que constituyen una narrativa histórica: Forma, contenido y función.

La conciencia histórica permite la elección entre diferentes cursos de acción. En el caso del ejemplo, esconder o no a Ian.

Ahora bien, cada una de estas posibilidades depende de valores, los cuales se refieren a la conciencia moral, ya que ésta es la fuente de donde surge la obligación, o prohibición de las acciones que podemos tomar.

La conciencia histórica sirve como un elemento orientativo clave, y su eje es la competencia narrativa. Ésta le da a la vida práctica un marco y una matriz temporal, una concepción del “curso del tiempo que fluye”.
El autor identifica algunas características que permiten clasificar los estadios de la conciencia histórica.

1. Percepción o competencia de experiencia :

Es la capacidad de mirar el pasado y rescatar su calidad temporal, diferenciándola del presente. Se relaciona con el contenido de la narración. Es la facultad de reconocer que elementos del pasado son relevantes. En este caso la importancia de la inscripción en la piedra.

2. Interpretación:

Se expresa en las diferentes formas de significación histórica.
Es la habilidad para acortar diferencias de tiempo entre el pasado, el presente y el futuro. En términos de nuestra narración, implica la habilidad para integrar el cambio de los bebés en un concepto de tiempo que une aquel periodo con el presente. Significa la traída al presente del tratado y la posibilidad de ayudar al fugitivo.

3. Orientación histórica.

Supone ser capaz de utilizar el todo temporal con su contenido de experiencia para los propósitos de orientación de la vida. Representa la función de la narración. Se distingue entre una orientación interior relacionada con la matriz axiológica de quien dilucida y una exterior que admite la habilidad para utilizar la interpretación del tratado para analizar la situación presente y determinar un curso de acción, usando una razón histórica buena.

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