La lucha silenciosa de las y los Educadores

Columnas 29 de junio de 2020 Por Nicolás Monzón
¿Por qué se dudo tanto con la suspensión en su totalidad de las clases? ¿Cúal fue el rol de las y los educadores durante la pandemia? Nicolás Monzón te lo cuenta en su columna...
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Clases virtuales durante la pandemia - Foto: MelodyUruguay

Corrían los primeros días de marzo y el Uruguay se aprontaba para su clásico comienzo de clases. Las familias recorrían los supermercados y los shoppings en busca de esa cartuchera o cuaderno que no faltara en la mochila del niño o adolescente. Pero de repente el mundo se vio involucrado ante la amenaza del virus Covid-19.

Un virus que venía amenazando a los países en el mundo y el cual no era ajeno a Latinoamérica, pero que en nuestro país, por aquellos meses de febrero y marzo, nos creímos inmunes, recitando la frase “que jamás llegaría”. O  “somos el único país sin Covid”

Llegó el fatídico día de los primeros casos y con ello una decisión irremediable por parte del Gobierno: La suspensión parcial de las clases en todo el país. Si bien hay que aclarar que esta decisión comenzó de manera dubitativa y continuo por semanas de la misma manera (teniendo las autoridades que salir a declarar cada semana si se reanudaban las clases o no). 

Nos preguntamos si se sabía de la gravedad sanitaria mundial ¿Por qué se dudo tanto con la suspensión en su totalidad de las clases? ¿De verdad las autoridades pensaban que podríamos volver sin un protocolo o un plan de contingencia?. Son preguntas que nos podemos hacer y cada uno podrá especular, pero jamás tendremos la respuesta de las autoridades.

Con la confirmación de la suspensión de las clases por tiempo indeterminado, comenzó a fortalecerse el trabajo online y a larga distancia (si bien en algunos instituciones algunos docentes habían comenzado a trabajar por medios supletorios mucho antes). La educación se vio inmersa ante un nuevo panorama: La virtualidad.

Pasada las semanas, la virtualidad en la educación se hizo más necesaria que nunca, las tareas online, las clases por zoom o plataforma Ceibal se hicieron moneda corriente de la vida cotidiana de las y los estudiantes y educadores uruguayos. Todo esto pudo ser posible gracias al trabajo de los gobiernos anteriores y su “proyecto Ceibal”, el cual fue duramente criticado y cuestionado durante todos estos años por quienes hoy nos gobiernan.

Gracias a las políticas educativas de los 15 años del Frente Amplio se lograron avances en desarrollo virtual e informático, ya que el proyecto Ceibal no fue solamente dar una “tablet” o “ceibalita”. Educadores, estudiantes, y hasta las familias pudieron aprender a trabajar con nuevas herramientas virtuales.

Pero bien, hay que decir que no todo es positivo, porque si bien las herramientas en general estaban brindadas, las consecuencias laborales del Coronavirus empezaron a emerger, teniendo como consecuencia a familias en desocupación y sin posibilidades de internet. Fue aquí donde la solidaridad de los vecinos, de los propios docentes y estudiantes que colaboran para que esas niños y adolescentes puedan realizar las tareas o conectarse de alguna forma para no detener su proceso de aprendizaje.

Ese trabajo silencioso que realizan los vecinos, los clubes, en cada esquina donde se encuentra una olla popular, también la encontramos en la educación, donde muchas veces familias carecen de internet, o recursos para conectarse y por sobretodo de alimentos para sus hijos o nietos. 

Los educadores han tomado un rol crucial ante la crisis sanitaria, un lucha silenciosa que se realizan todos los años, día a día, pero que muchas veces no se ve. Las instituciones educativas han trabajado para que los estudiantes puedan lograr un aprendizaje significativo a pesar de la situación de emergencia. Pero no solo se trabaja en pos del aprendizaje, en muchos casos las instituciones tienen el desafió de tener familias en situaciones marginales (la cual se ha agravado durante esta pandemia y parece que tristemente seguirá en crecimiento), a las que ayudar día a día, en saber si el estudiante y su familia se encuentra con buena salud o si tienen alimentos para subsistir. Todos estos roles están muy alejados del educador que "solo enseña”.

Durante estas semanas los estudiantes han ido volviendo  y durante la semana próxima comenzará a hacerlo la gran mayoría en todo el país. El gobierno realizó un protocolo y comenzó con su “Plan Retorno”. Ahora, si bien es necesaria toda enseñanza presencial y tanto estudiantes como docentes están necesitando de ella; podemos decir que nos encontramos ante la incertidumbre ¿Qué va a suceder ?.

Además debemos tener en cuenta que muchas instituciones, no cuentan con todos los recursos para afrontar este retorno con eficiencia. 

Treinta y Tres está latente, y fueron suspendidas las clases momentáneamente, esperemos que este retorno no sea un retroceso, que esas escuelas, liceos o esos ómnibus llenos no sean un factor detonante hacia una “educación de incertidumbre”

Por último quiero volver a reconocer el arduo trabajo que hacen día a día, las compañeras, los compañeros educadores y los trabajadores de la educación por los estudiantes, sus familias y sobretodo, por la educación misma. 

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