La filosofía en la época alejandrina

Columnas El miércoles Por Jorge Barrera
Una nueva entrega de "Doxografía y Filosofía para profanos", del Profesor Jorge Barrera.
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A la muerte de Alejandro, su imperio se desvertebró. Las disputas de los generales macedonios produjeron el caos en el antiguo dominio. Los dos comandantes naturales, herederos del discípulo de Aristóteles, eran: Perdicas, originario de Oréstides, Macedonia; quien había participado  junto a él, en todas las batallas,  y además, estaba en posesión del hijo póstumo de Alejandro con Roxana,  en Asia.  En Europa, por su parte, el último general superviviente era  Antípatro.

La ausencia del hijo de Filipo dio lugar a un esperado entredicho por su sucesión y por saber a quien le correspondía la corona de Macedonia. El mismo se resolvió repartiéndola  entre un medio hermano del conquistador, hijo bastardo de su padre,  que según testimonios de diversos historiadores, era de “inteligencia mediana” y su hijo al qe ya nos hemos referido. En ese contexto,  el verdadero poder quedó en mano de los generales, que, además,  eran los señores locales: Ptolomeo en Egipto, Antígono en Frigia, Seleuco en Babilonia y Lisímaco en Tracia.

De allí en más, necesitarían de su  su habilidad política y militar para asegurarse el poder.

Alejandría nuevo centro cultural del mundo antiguo.

Ptolomeo I siguió los pasos de su jefe, desplegando  la misma estrategia política que había usado  Alejandro. Esto es, buscar integrar  las diferentes culturas. Su táctica tuvo éxito en Alejandría,  logró unir a los egipcios y los griegos, a través de una nueva religión sincrética: la del dios Serapis con su mujer la diosa Isis y su hijo el dios Harpócrates. Construyó muchos templos para el culto de esta tríada. De esta Manera el paganismo cobró fuerza y adhesión. Pero, además, abrió sus puertas a las otras creencias religiosas.  Alejandría se convirtió en un enclave auténticamente cosmopolita y ecléctico. Un verdadero crisol, donde interactuaron diferentes religiones y distintas corrientes filosóficas. Judíos, paganos y cristianos, por una parte, aristotélicos, platónicos, escépticos, estoicos, epicúreos, por la otra;  convivieron a la ciudad en un escenario propicio para el surgimiento de una nueva concepción filosófica:  en la que se acercaron el pensamiento racional y la revelación teológica.

 Según expresa Abbagnano; “La primera época y la época clásica de la filosofía griega habían reconocido a la investigación el más alto valor”.  Había Colocado  al hombre en el centro de la investigación, como punto de partida y como fin último. Pero ahora, la investigación filosófica estaba al servicio de otro interés, el religioso. La religión basa sus verdades en la revelación o en una sabiduría originaria; en resumen, se apoya ya no en el pensamiento radical y crítico, sino “en la tradición”. Por su parte, Dhilthey, señala: ”ya desde la fundación de Alejandría se inició la mezcla de la cultura griega y la oriental, pero ha sido en el campo de la filosofía donde este proceso introdujo una nueva época,  en el momento que la filosofía acogió, como medio supremo de la verdad, la revelación” (Dhilthey, Wilhelm, 1951)

Fue allí, entonces,  donde la filosofía griega tuvo un contacto directo con las religiones orientales. En este contexto es que nació Filón de Alejandría, en esta nota haremos referencia a su vida y su pensamiento, por ser uno de los filósofos que mejor representa la conjunción de filosofía y religión.

“Filón el Judío”, nació en Alejandría entre los años 30 y 20 antes de Cristo. Vivió en      esa ciudad,  que, debido al comercio y a la Universidad fue, desde su fundación hasta su caída, el centro principal de la enseñanza del sincretismo culto.

Según se relata, en el año 39/40 d. C. viajó a Roma como cabeza de la embajada judía de Alejandría ante el emperador Calígula. para protestar por el trato recibido por la comunidad judía en el “pogromo” del año 38 dirigido por el prefecto Aulio Avilio Flaco.  

“Filón perteneció a una de las familias más ricas y poderosas de Alejandría ligada a la casa reinante de Judea, y su hermano Alejandro fue funcionario de aduanas (ἀλαβάρχης, “alabarca”) de la comunidad judía de Alejandría. Esta posición social, sin duda, le permitió recibir la educación más elevada de su época, como se deja ver en el amplio conocimiento de la literatura y la filosofía griega que se refleja en sus obras.” (https://www.philosophica.info/voces/filon/Filon.html. 2021)

Filón murió con seguridad después del año 41 d.C. y, si en esta época ya era anciano, es razonable indicar el año 50 como el más próximo a su muerte.

Sabemos también que manifiesta una gran veneración por las “Sagradas Escrituras”, especialmente por Moisés, quien, según su testimonio,  estaría inspirado directamente por Jehová; es también un profundo admirador de la filosofía griega. Según Bertrand Russell: “El filósofo Filón, contemporáneo          de Cristo, es             la mejor ilustración  de la influencia griega sobre los judíos en la esfera del pensamiento.     Si bien ortodoxo en religión, Filón es, en filosofía, fundamentalmente un platónico”. Opina que los Griegos  llegaron por medio de la filosofía al desvelamiento de las verdades eternas. Para justificar esta afirmación elabora un método exegético, que tiene como resultado una especie de Platonismo similar al que se había desarrollado en Alejandría.

Los puntos centrales de la doctrina de Filón son tres:

1)    La doctrina del “Logos” como intermediario entre Dios y los hombres.

2)    El fin del hombre es la unión con Dios.  

3)    La incomprensibilidad de la  naturaleza divina.

Dios es superior al bien y a la unidad y no puede tener otro nombre que; Yahveh: “El que Es”.

El logos es el intermediario en la creación del cosmos, antes de crear el mundo, Dios,  creo el “Logos” un modelo perfecto, incorpóreo y semejante a si mismo.

Sertillanges (1983), a pesar de ser crítico de Filón y atribuirle arbitrariedad en la combinación de las ideas griegas, para acoplarlas al judaísmo; expresa que, el alejandrino, profesa una doctrina elevada de carácter teológico y  místico que le acerca por anticipado al sistema cristiano.

Filón se destaca por ser uno de los principales exégetas de los textos del antiguo testamento, distingue,  dos categorías de exégesis, en el análisis bíblico: el alegórico (ὑπόνοια) y el literal (ῥητή), Respecto al alegórico,  lo divide a su vez, en dos dimensiones: la física  y la ética.

El término: “físico” (φυσικῶς),  señala «una perfecta conformidad con la naturaleza de las cosas». En tanto, que el termino: “ético” (ἠθικῶς) designa: el nivel moral o  antropológico  de la alegoría.  Estos dos sentidos siguen la clasificación tradicional helénica y también la estrecha conexión entre exégesis y filosofía, tal como el mismo Filón expresa. Por otro lado, estos dos sentidos traen consigo el progreso especulativo y las opciones filosóficas de nuestro autor, que ha ampliado notablemente los planos de indagación e interpretación de los textos sagrados.

Filón sigue también a Platón en la moral teórica, en cambio se inspira en el judaísmo para los preceptos particulares. Utiliza también las alegorías para realizar sus exposiciones. Orígenes, clemente de Alejandría y los doctores de la iglesia de Roma y Cartago y la Edad media, seguirán su modelo.

Bibliografía

Abbagnano, Nicolás. 1982.  Historia de a Filosofía. Hora S.A..Barcelona. España

Barrera, J; 2021, https://mediomundo.uy/contenido/4076/la-stoa-media

Dhilthey, Wilhelm, (1951). Historia de la filosofia. Fondo de cultura económica. México

https://www.philosophica.info/voces/filon/Filon.html (2021)

Julián Marías (1958). Historia de la Filosofía. Revista de Occidente. Madrid

Le Senne, René (1973). Tratado de Moral General. Gredos. Madrid. España

Russell, Bertrand, (1946). Historia de la filosofía Occidental. Austral. España.

Sertillanges A.-D. (1983). El cristianismo y las filosofías. Gredos. Madrid. España

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