Los grandes sistemas griegos (primera parte)

Columnas El jueves Por Jorge Barrera
Una nueva entrega de la serie de "Doxografía y Filosofía para profanos" del Profesor Jorge Barrera.
La-alegoría-de-la-caverna
La alegoría dela caverna

Platón.                                                                                         

La madurez del pensamiento griego se manifestó por primera vez en los escritos de Aristocles, más conocido como “Platón”. Su apodo significaba: “el ancho”, debido  al desarrollo de su espalda.  

Platón nació en Atenas, en el año 427 A.C., algunos historiadores dicen que habría sido en Egina,  aunque,  esta hipótesis es improbable.  Falleció en el 347 a los ochenta años, en plena producción intelectual.

La ciudad de Egina, también conocida como Aegina y pronunciado como "éguina", está en una isla griega homónima, ubicada en el denominado “grupo de Islas Sarónicas”, en el mar Egeo, dentro del golfo Sarónico o de Egina. Fue la primera ciudad en acuñar moneda para el país. Cuenta la leyenda que su nombre proviene de la ninfa Egina, quien fue madre de Éaco, nacido en la isla,  donde gobernó como rey. Egina fue raptada por Zeus, quien, para llevársela, se transformó en fuego o adoptó la forma de un águila. La transportó a la isla de Enone o Enopia, que desde entonces se llamó “Egina”.

Platón provenía de una familia de abolengo, su padre fue Aristón y su madre Perictione.  Se decía que descendía por línea materna de Solón. Tuvo la educación propia de los jóvenes de su clase. Se cuenta que fue discípulo de Cratilo, a quien le dedica el dialogo: “de la recta razón de los nombres”. Cratilo era un seguidor de Heráclito que llevó los supuestos de su maestro al extremo. Este filósofo criticaba al efesio,  por decir que “no es posible descender dos veces en el mismo río, él pensaba que ni siquiera era posible afirmar que se descendía una vez”. (Aristóteles, 1993). Viendo que en la naturaleza todo está en movimiento, y que,  sobre lo que está en perpetuo cambio, no se puede establecer verdad alguna, concluyó que no es posible elaborar un discurso verdadero, acerca de lo que se  está modificando permanentemente. Por lo cual, de esta suposición, derivó Cratilo una opinión más extrema.: “Él llegó a la conclusión de que no debía hablar y solamente movía el dedo” (Ibid)

La preocupación inicial de Platón fue política, aunque al conocer a Sócrates, a los veinte años, amplió su espacio de mira y escribió de todos los tópicos posibles.

La importancia del pensamiento platónico, la definió, no sin exageración Whitehead al expresar: “el pensamiento occidental no es más que una serie de comentarios a pie de página de los diálogos de Platón.”

Tras la muerte de su maestro Sócrates, Platón  viajó por Oriente y la Magna Grecia, donde entró en contacto con los discípulos de Pitágoras; quizás de allí viene su visión matemática del mundo, y probablemente, fue en ese viaje que encontró los elementos para ir diseñando su teoría de las ideas. Es sugestivo que en el Menón, Sócrates, le pida a un esclavo que demuestre el teorema de Pitágoras.

De la Magna Grecia pudo haber marchado Platón a Siracusa como asesor, en la corte del rey Dionisio l “el viejo”. Esta experiencia política, le resultó muy negativa. Se relata que el propio tirano lo vendió como esclavo, por lo cual pasó algún tiempo prisionero de unos piratas, hasta que fue rescatado, según se dice,  por Aníceris de Cirene y pudo regresar a su polis,

En Atenas, fundó una escuela de filosofía, en el año 387 , situada en las afueras, junto al jardín dedicado al héroe Academo, de donde procede el nombre de Academia. Se relata que en su entrada colocó un  cartel con la leyenda: “que no entre aquí el que no sepa geometría”                                                                                                       

El mayor aporte de Platón a la filosofía fue “la teoría de las ideas”. En realidad la palabra griega “eidos”, se debería traducir más como forma, que como idea; pero ese ha sido el nombre con que se ha popularizado en castellano.  A través de esta teoría,  por una parte, se da respuesta a la posición de los sofistas, en particular a Protágoras, quien decía que “el hombre es la medida de todas las cosas”. Por otra parte, fue posible darle solución a un conjunto de problemas que se venían discutiendo desde el siglo Vl a.C

La irrupción del pensamiento sofista,  volvió problemático el saber, y la ciencia imposible, es precisamente, en el circulo socrático,  donde este tópico se convirtió en el centro de las discusiones. Platón acuerda, con la posición de los sofistas,  en cuanto a ”las cosas”  del mundo físico, ya que ellas son cambiantes y dependen de las percepciones; pero no, en lo referido a los verdaderos entes”, ya que estos son eternos e inmutables, como decía Parménides.

“La teoría de las ideas es la aceptación de realidades absolutas, universales e independientes del mundo de los fenómenos” (Grube, 1984).  

Si bien, en el mundo físico  no encontramos un triángulo; ni un caballo es absolutamente blanco, ni nada es absolutamente bello o totalmente bueno y sólo existen aproximaciones imperfectas; no obstante, decimos  que un terreno es triangular o que el caballo es blanco, o que Alcibiades es bello o Pericles bueno.

A esta teoría podemos llamarla “idealismo  dualista”.”Las cosas que percibimos a través de los sentidos no son verdaderas. Su “ser” les viene, en tanto participan de las ideas. No son más que el reflejo de las formas, que se encuentran en el “topos Urano”. De esta manera, se resuelve el  problema del ser y el  devenir, ya que las ideas no cambian, pero, su correlato, ”las cosas” , están sujetas a una transformación permanente y  perpetua. Lo blanco siempre es blanco, aunque  el caballo cambie su pelaje.                                                                                                            

La teoría de las ideas tiene implicaciones en  diferentes  temas filosóficos y representa el nudo articulador del sistema  platónico.

En “el Fedro” se cuenta, a través de un mito, como las almas antes de encarnarse en un cuerpo conocieron las ideas. De  este modo se muestra una concepción antropológica que sostiene la dualidad entre cuerpo y alma. El alma está encerrada en el cuerpo, que se convierte, de ese modo, en la “cárcel del alma”.  También se muestra  la concepción psicológica platónica, el alma  se asemeja a un carro alado, tirado por dos caballos  conducidos por un auriga. Los caballos son: uno dócil y de buena raza, que simboliza la parte espiritual del alma y otro brioso y difícil de dominar que representa la parte concupiscente, las pasiones. Entre estas dos parte está el cochero que debe llevar con mano firme el carro, simbolizando la voluntad. Así Platón nos presenta una concepción tripartita del alma.  En el Fedón, dialogo en el que se relatan los últimos momentos de Sócrates, se desarrolla el concepto de la inmortalidad, con varias metáforas, trata de mostrar como el alma seguía viviendo después de la muerte, separándose del cuerpo que la aprisionó durante la vida.

En “el Menón” se  muestra la teoría de la reminiscencia, según ésta, aprender es recordar, Sócrates relata que ha oído exponer a sacerdotes y poetas que: “el alma es por tanto inmortal y ha venido a la vida repetidas veces. Ha contemplado todo lo que existe aquí y en el Hades y no hay nada de lo que no haya tenido noticia”. Si bien, como dice Grube, no se nombra en este diálogo,  directamente las ideas, sino,  solamente se hace referencia a: “aquello que el alma ha aprendido”; lo que califica como “expresión de gran vaguedad”, es indiscutible que si aún no estaban definidas con precisión, subyace la concepción posterior de la teoría de las formas.

En el libro sexto de la  República,  Platón compara la realidad con una recta dividida en cuatro partes, las dos  primeras  representan el mundo de las cosas, donde se sitúan las imágenes como las entidades que tienen menor valor ontológico y en un nivel, algo superior,  las cosas en sí. La mitad siguiente, representa el mundo de las ideas, donde se encuentran las entidades abstractas,   está constituida por los objetos matemáticos, en primer término y en el ápice de la línea se encuentran las ideas puras. En el extremo superior la idea el bien, que es la idea suprema. De esta manera, Platón  utiliza la teoría de las ideas para mostrarnos su ontología. También, en el mismo libro, desarrolla su epistemología, en un correspondencia con su teoría del ser. De ese modo,  a los dos primeras partes de la línea le corresponde la “doxa” que es un saber aparente y a los dos niveles superiores “la episteme” que es el verdadero saber.

Por su parte, en el libro Vll de la República se expone la famosa alegoría de la caverna, este relato, además de reafirmar lo expuesto en el libro Vl, expone aspectos metodológicos como la dialéctica y sus dificultades y también se aborda la cuestión ética.

Se relata que en una caverna se encuentran unos prisioneros, amarrados con cadenas, que están allí desde su nacimiento. Sólo pueden mirar hacia una pared que tienen delante. Por detrás hay un muro, similar al que utilizan los titiriteros,  una luz potente se halla más atrás todavía. Por el muro desfilan diferentes seres, que se reflejan en la pared iluminados por la referida luz. Las voces y los sonidos al chocar contra ella, dan la impresión de surgir de las propias sombras. Para lo prisioneros esa es la realidad, ya que es lo único que han conocido desde pequeños. Pero resulta que cierto día, uno de ellos logra escapar y consigue salir al exterior. Al principio, sus ojos acostumbrados a la oscuridad de la caverna, no le permiten ver las cosas; pero, poco a poco, se van adaptando y comprende que ha vivido en el error. Sus ojos se llenan de imágenes y se atreve hasta mirar al propio sol. Ante tan hermoso espectáculo, decide volver a comunicarle su hallazgo a sus amigos. Pero al regresar,  sus compañeros lo insultan y no quieren abandonar su sitio; cuenta la alegoría: “que si quisiera obligarlos a salir, lo intentarían matar”.

La figura del prisionero que logrando romper las cadenas se libera, representa al filósofo, capaz de abandonar las ataduras del cuerpo, para captar las ideas puras. Su actitud es ejemplar y ejemplarizante. El vuelve, a pesar de que sus antiguos compañeros de encierro se burlan de él y no le creen.  El prisionero liberado, ascendió por las escarpadas paredes de la caverna, llegó al mundo exterior, pudo contemplar la naturaleza en todo su esplendor, y dirigió su mirada hacia el astro rey que todo ilumina, pero, al regresar al caverna, quedó encandilado, Así  como cuando  ingresamos a una habitación oscura, nuestra vista, adaptada a la luz,  no nos permite  percibir los objetos. De ese modo, al regresar  nuevamente a la caverna,  el prisionero se volvió torpe y  y sus antiguos compañeros, se burlaron de él. No obstante, él insiste, e intenta llevar a sus viejos amigos a observar el mundo exterior, aún a riesgo de su vida; para mostrar “la verdad”. La figura del prisionero liberado, puede representar a Sócrates, que fuera condenado a muerte por tratar de mostrar el verdadero camino a los atenienses.

También es una metáfora que señala el destino trágico del educador que, muchas veces,  no es reconocido. El verdadero educador debe estar dispuesto a padecer su “hado fatal” y tratar de conducir a sus discípulos por  los dolorosos caminos, en los que se abandona la comodidad de las creencias confortables, en busca de la verdad.

Bibliografía

Aristóteles, Metafísica, (1994),Gredos, Madrid

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Capelle, Wilhelm,  (1981). Historia de la filosofía griega. Gredos. Madrid.

Diogenes Laercio. Vida de los filósofos más ilustres. Luarna Ediciones. España.

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Grube, G,.M.A.(1984).  El pensamiento de Platón. Gredos. Madrid.

Jaeger, Werner. (1967). Paideia: los ideales de la cultura griega. Fondo de Cultura Económica, México.

Mondolfo, R. (1983), El pensamiento antiguo., 2 vols. Buenos Aires: Editorial Losada

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