
La retórica o el arte de argumentar

Hoy nos enfrentamos a problemas donde la lógica formal no es suficiente para abordar todos los aspectos del razonamiento, especialmente en contextos donde la persuasión y la argumentación son esenciales, en particular todo lo referido a las actividades prácticas como la Moral, la Ética o la Política.
Existe una familiaridad entre el verbo “morar” y el sustantivo moral.
Morar hace alusión al que “mora”, al que se encuentra asentado en un determinado lugar. La moral implica una actitud frente a la acción desde un lugar particular en el que deseo situarme, desde el sitio que he elegido para “morar”.
Con relación a la palabra ethos, podemos decir que en la antigua Grecia este vocablo se empleaba originariamente para indicar el lugar donde una persona habitaba. Este significado cambió cuando Aristóteles afirmó que el ethos es aquello que habita dentro de uno, es decir, su manera de ser o su carácter.
La palabra "política" tiene su origen en el griego antiguo. Proviene del término "πολιτικά" (politiká), que es el plural neutro de "πολιτικός" (politikós), que significa "relativo a los ciudadanos" o "relativo a la polis". La "polis" era la ciudad-estado en la antigua Grecia, que era la unidad política fundamental de la época, donde vive, su lugar en el mundo.
La política se puede definir como el conjunto de actividades, decisiones y procesos mediante los cuales se organiza, dirige y administra una sociedad o un grupo humano. Implica la creación y aplicación de normas, leyes y políticas públicas que buscan el bienestar común y la resolución de conflictos dentro de una comunidad. La política abarca tanto las acciones de los gobiernos y las instituciones públicas como la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones colectivas.
La familiaridad entre Moral (donde mora), Ética (donde habita) y Política (donde vive), resulta evidente.
La retórica ha sido una herramienta fundamental desde la antigua Grecia, utilizada por filósofos y políticos para influir en la opinión pública, como expresa un conocido filósofo argentino: “…los “sofista”, maestros en el arte de la oratoria, el debate político y la persuasión, cuya importancia se vinculaba con el sistema democrático vigente: quien más agradara y convenciera a la audiencia, más poder podía detentar en la asamblea” (Sztajnszrajber, Darío. 2012).
Los términos Moral, Ética y Política mantienen vigencia en nuestros días; y la retórica clásica es una herramienta importante que pueda adaptarse a las necesidades del pensamiento contemporáneo.
La elección de palabras, el tono y la estructura del discurso pueden cambiar la percepción de una audiencia. Ahora bien, en realidad, no se limita a una cuestión simplemente argumentativa la retórica, sino que, en la persuasión, intervienen otros elementos, entre ellos la credibilidad que cada uno de los contendientes obtenga de los interlocutores. Por una parte está la presentación de buenas razones, pero, por otra está la receptividad del discurso en el auditorio.
Hoy en día, la retórica sigue siendo crucial en discursos políticos, campañas publicitarias y debates públicos.
Chaïm Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca presentan una obra fundamental que revitaliza la retórica clásica y la adapta a las necesidades actuales. Esta obra titulada: “La nueva retórica" realiza importantes aportes en el campo de la argumentación y la retórica. Publicado en 1958, este libro busca revitalizar la retórica clásica, adaptándola a las necesidades del pensamiento contemporáneo. .
En un planteo profundamente filosófico presenta una posición muy interesante en torno al criterio de verdad, como fundamento de todo saber. Para los autores lo verdadero es lo razonable. Y la razonabilidad hay que sostenerla con buenas razones.
La obra introduce el concepto de "auditorio universal". El término "auditorio" se refiere al conjunto de personas a las que se dirige un discurso o una argumentación. Es el grupo de oyentes o lectores que el orador o escritor tiene en mente al formular sus argumentos. La efectividad de un discurso o argumentación depende en gran medida de la capacidad del orador para entender y adaptarse a las características, expectativas y valores del auditorio. Cuando le agregamos el adjetivo “universal” se incorpora una idea clave que sugiere que los argumentos deben ser formulados de manera que puedan ser aceptados por cualquier persona razonable, independientemente de sus creencias, prejuicios o contextos específicos.
La primera dificultad que encontramos es la razonabilidad como atributo universal, al decir de Heráclito en el fragmento uno: “Los hombres no han llegado al conocimiento de este logos que ha existido desde siempre, ni antes de haber oído hablar de él ni tampoco después. “ (Verneaux, 1982) y complementa en el fragmento 2: “Por ello es necesario seguir lo que es común, pues lo común es lo que une. Pero, aunque el logos es común, la mayoría viven como si cada cual tuviera una inteligencia particular.” (Ibid)
A pesar de esa dificultad es necesario intentar apelar a la racionalidad como el “buen sentido” al que se refiere Descartes en el discurso del método: “El buen sentido es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los más descontentadizos respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen...” (Descartes, 2010)
Además, los autores distinguen entre la argumentación "demostrativa", que busca la verdad objetiva, y la argumentación "persuasiva", que se centra en ganar la adhesión del auditorio.
La argumentación juega un papel primordial en un sistema democrático, en definitiva, quien consigue persuadir a la mayoría de la población de sus propuestas, será el triunfador en una elección.
Perelman y Olbrechts-Tyteca también exploran diversas técnicas argumentativas, como el uso de ejemplos, metáforas y analogías, para fortalecer los argumentos. La "nueva retórica" enfatiza la importancia del contexto y la audiencia en la construcción de argumentos efectivos, y propone una visión más flexible y pragmática de la lógica y la argumentación.
Con la proliferación de las redes sociales y los medios digitales, la argumentación ha adquirido una nueva dimensión. Las plataformas como Twitter y Facebook permiten a las personas expresar sus opiniones y debatir en tiempo real. Sin embargo, también han dado lugar a la desinformación y a los argumentos falaces. Es vital aprender a identificar y construir argumentos sólidos para navegar en este mar de información.
La retórica y la argumentación no solo afectan a la política y la publicidad, sino también a la educación y las relaciones personales. En las aulas, los estudiantes aprenden a debatir y a presentar sus ideas de manera efectiva. En nuestras interacciones diarias, utilizamos estas habilidades para resolver conflictos y persuadir a otros.
En un mundo cada vez más interconectado, la retórica y la argumentación son herramientas esenciales para comunicar de manera efectiva y ética. Al dominar estas habilidades, podemos influir positivamente en nuestra sociedad y promover un diálogo constructivo.
En conclusión, la retórica y la argumentación son herramientas esenciales en nuestra sociedad contemporánea. En un mundo donde la información fluye rápidamente y las opiniones se forman en cuestión de segundos, la capacidad de persuadir y argumentar de manera efectiva se ha vuelto más crucial que nunca. La obra de Chaïm Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca, "La nueva retórica", revitaliza la retórica clásica y la adapta a las necesidades del pensamiento moderno, proporcionando un marco teórico robusto para entender y aplicar la argumentación en diversos contextos.
La distinción entre argumentación demostrativa y persuasiva, así como el concepto de "auditorio universal", son aportes fundamentales que subrayan la importancia de formular argumentos que puedan ser aceptados por cualquier persona razonable. En un sistema democrático, la capacidad de persuadir a la mayoría es esencial para el éxito político, y la retórica juega un papel primordial en este proceso.
Con la proliferación de las redes sociales y los medios digitales, la argumentación ha adquirido una nueva dimensión. Las plataformas digitales permiten la expresión y el debate en tiempo real, pero también presentan desafíos como la desinformación y los argumentos falaces. Por ello, es vital aprender a identificar y construir argumentos sólidos para navegar en este mar de información.
La retórica no solo es relevante en la política y la publicidad, sino también en la educación y las relaciones personales. En las aulas, los estudiantes aprenden a debatir y presentar sus ideas de manera efectiva, mientras que en nuestras interacciones diarias utilizamos estas habilidades para resolver conflictos y persuadir a otros. La retórica y la argumentación, cuando se dominan, permiten una comunicación más efectiva y ética, promoviendo un diálogo constructivo y una sociedad más informada y participativa.
Finalmente, debemos comprender que la moral, la ética, la política y la retórica están intrínsecamente ligadas. Esta triada implica una actitud frente a la acción desde un lugar particular, y la retórica, en su esencia, busca influir en ese lugar interno donde habita nuestro carácter. Al dominar el arte de la retórica, no solo mejoramos nuestra capacidad de argumentar, sino también, debemos mejorar, nuestra capacidad de actuar de manera virtuosa y responsable en nuestra sociedad.
Bibliografía
Descartes, René. (2010). El discurso del Método. Austral. Espasa Calpe. Madrid, España
Perelman, C y Olbrechts-Tyteca, L (1958). La nueva retórica. Editorial Gredos.
Verneaux, R (1982).. Textos de los grandes filósofos: edad antigua, Herder, Barcelona, 5ª ed., p.7-12).
Sztajnszrajber, Darío. (2012). Para animarse a leer Platón. Eudeba, Argentina.
Weston, Anthony. (1998).Las claves de la argumentación. Editoorial Ariel. Barcelona



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