Salarios, recursos y calificación, ¿Eso no es darle dignidad a la Policía nacional?

Columnas 11 de noviembre de 2020 Por Tany Mendiondo
En una nueva columna, el diputado Tany Mendiondo realiza un interesante análisis sobre la polémica entorno a los reclamos sindicales de la policía de los últimos días.
Policía-Uruguay
La dignidad policial - por Tany Mendiondo

Dignidad Policial

Siempre insistimos que para armar un relato y que el mismo tenga sentido, debe existir rigurosidad, argumentación, hechos objetivos. Nuestro último editorial se refirió, en términos generales, al ejercicio de la Autoridad y el autoritarismo. Esto es la inexistencia del fundamento legal a la hora de ejercer la Autoridad puede conducir, hasta involuntariamente, al autoritarismo. 

Que el Frente Amplio sea sospechado de campañas contra la Policía, que se lo vea como instigador del irrespeto hacia quienes, por la Constitución de la República, detentan legítimamente el monopolio del ejercicio de la fuerza pública, no solo carece del más mínimo sustento, sino que por el contrario, los quince años de gobierno del Frente Amplio devolvieron la dignidad y el valor de la Policía Nacional. El primer gobierno pos dictadura, presidido por el Dr. Julio María Sanguinetti, 1985-1990, priorizó la recomposición salarial de los organismos industriales y comerciales del Estado (artículo 221 de la Constitución de la República), en detrimento de la administración central y de los organismos del artículo 220. Administración central obviamente los Ministerios, organismos del 220 para citar algunos: ANEP, Corte Electoral, Poder Judicial, entre otros. Estos últimos con la característica de no recaudadores

La interna sindical de aquella época se definía en dos grandes corrientes, las que reivindicaban más recursos para la enseñanza, la salud, la seguridad y el Poder Judicial y quienes, por una cuestión de ventajas en la correlación de fuerzas, mejoraron notoriamente sus ingresos. Desde el punto de vista numérico son los menos, pero esa era la realidad. 

En el período 1990-1995, período del Partido Nacional con el Dr. Luis Albero Lacalle Herrera como Presidente, y para ubicar directamente el objetivo de este artículo, la huelga policial nos exime de mayores comentarios. Histórica, única, no volvió a repetirse. Los policías, sí, los policías, tuvieron que hacer una huelga. Esta situación se mantuvo en cuanto a las recuperaciones de salarios de la administración pública en general y de los organismos del 220 hasta fines del gobierno del Dr. Jorge Batlle. 

El gobierno del Frente Amplio desde el 1° de marzo de 2005 hasta último presupuesto, aún vigente, no solo casi duplicó el presupuesto de la enseñanza con un punto de partida de un PBI de 14.000 millones de dólares a sesenta mil millones de dólares lo que llevó de unos cuatrocientos millones de dólares a tres mil por el notorio aumento del PBI. 

En el caso de las fuerzas de seguridad, el Ministerio del Interior casi cuadruplicó su presupuesto. Notoriamente fueron mejorados los salarios, la logística, la preparación, los ingresos a la fuerza, el armamento y hasta, algo que puede parecer menor, la dignidad del uniforme. 

Obviamente no a todos los niveles de oficialidad y personal subalterno les impacta de la misma forma. Hace pocos días un ex Oficial nos afirmaba “la recomposición salarial en el período de gobierno del Frente Amplio posibilitó que yo tenga dos hijos egresados de la Universidad de la República”. Testimonio de gran valor porque proviene de alguien que no pertenece al Frente Amplio.  Por eso quienes quieren responsabilizar a nuestra fuerza en supuestas campañas contra las fuerzas de seguridad, les decimos se equivocan, la historia y los hechos les destruye el argumento. Por tanto, no resiste el más mínimo sustento de verdad. Mienten, y si la mentira es para crear una división entre el pueblo y la Policía Nacional, estaremos una y mil veces recordándoles que sus gobiernos entre los años 1985 y el 2005 se olvidaron totalmente del cuerpo policial. 

Admitimos las diferencias en cuanto a cómo enfrentar, en el marco de la Constitución y la Ley, a la delincuencia, es natural, buscamos lo mismo por caminos diferentes, pero jamás claudicaremos en afirmar que los gobiernos del Frente Amplio les devolvieron la dignidad a los policías. Tampoco admitiremos que se ponga en un mismo plano a los delincuentes con nuestros problemas de convivencia, esto requiere de profesionalismo y de la participación de todos a través de  las Mesas de Convivencias y Seguridad Ciudadana, política impulsada en períodos anteriores y que ve amenazada su continuidad por falta de voluntad política de las actuales autoridades del  Ministerio del Interior.

Nos duelen las muertes de los policías como nos duelen todas las muertes. Lo hemos dejado muy en claro durante todos estos años, y estamos dispuestos para transitar el camino del entendimiento en aras del combate más eficaz posible de la delincuencia. Pero tenemos una condición absolutamente innegociable: que no se tergiversen más los hechos y se ponga en valor la objetividad de la historia. Mientras se siga distorsionando y mintiendo sobre lo que hizo y dejó de hacer con la Policía el Frente Amplio, nosotros siempre estaremos del otro lado.

-Tany Mendiondo-

 

 

 

 

 

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