Mujica y Sanguinetti se despidieron del Senado

Política 20 de octubre de 2020 Por Medio Mundo
Ambos ex presidentes, de 85 y 84 años respectivamente, abandonan la actividad parlamentaria. En lugar del dirigente frenteamplista ingresará Alejandro Sánchez, mientras que Tabaré Viera hará lo propio por la banca colorada.
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La última sesión de Mujica y Sanguinetti en el Senado. 20 de Octubre 2020. - Ambos ex mandatarios destacaron su rol recíprocamente

Mujica y Sanguinetti

Dos de los grandes referentes de la política uruguaya se despidieron este martes de la actividad parlamentaria y dejaron sus respectivas bancas en el Senado. Los ex mandatarios José Mujica y Julio María Sanguinetti, se despidieron de la cámara alta, dejando sus respectivos lugares a Alejandro Sánchez y Tabaré Viera.

“Hay un tiempo para llegar y hay un tiempo para irse en la vida”, comenzó diciendo Mujica, quien además agradeció a todas y todos los legisladores que en estos años compartieron sus horas. "Le tengo que agradecer a los funcionarios que en estos 26 años en esta casa me han soportado, sé que algunos ya no están", señaló.

A sus 85 años,  se va de la Cámara de Senadores porque lo “está echando la pandemia”. "Ser senador significa hablar con gente y andar por todos lados, el partido no se juega en los despachos", añadió. En este sentido, dijo estar muy amenazado, ya que, en este marco de emergencia sanitaria, sufre un doble riesgo, la vejez y una enfermedad inmunológica crónica, de público conocimiento.

Agregó que Uruguay debe huir de las grietas y lograr una media de cosas que se mantengan en el tiempo. Para referirse a esto citó su relación con Alejandro Atchugarry, ex ministro colorado de Economía y Finanzas (2002-2003). “Un liberal de marca mayor, no un liberal en la economía, en la humanística. Supimos ser adversarios sin una ofensa a lo largo de los años. Cuando me tocó ser ministro me llamó por un boliche y me dijo: ‘Pepe, tené cuidado con esto y esto y esto, y cuando vayas a firmar un papel fijate que lo haya revisado un abogado de oficio’. Un hombre de categoría superior que no está entre nosotros. Lo quiero nombrar como un símbolo: la bonhomía a pesar de las rispideces del sistema político de este país”, recordó.

Por último, Mujica manifestó que si bien ha pasado de todo durante sus años, no le tiene odio a nadie y cerró su discurso con un mensaje para los jovénes. "Hay que darle gracias a la vida. Triunfar en la vida no es ganar, triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae".

Por su parte, Julio María Sanguinetti, comenzó su intervención haciendo referencia al compromiso histórico con la política. "Desde que fuimos a la elección nunca pensé que mi destino era el Parlamento, esa la consideraba ya una etapa clausurada, y fui simplemente por encabezar un movimiento que lo hacía necesario", confesó.

En tal sentido continuó explicando que "es porque siento un enorme deber hacia mi partido y una profunda convicción sobre la importancia de los partidos políticos. La partidocracia, tantas veces tomada como un elemento negativo, es la que le ha dado consistencia a la vida democrática”.

El ex presidente colorado remarcó que se dedicará exclusivamente al cargo como secretario general del Partido Colorado."Los miembros de los partidos estamos atados. Me atan los retratos. Cada blanco sabe que está atrás suyo Aparicio; cada frentista sabe que está Seregni que los escruta, como a mí, que tengo el retrato de la figura de Fructuoso Rivera, el más popular caudillo, y ni que hablar de don Pepe Batlle. Esos son los partidos, son la vertebración de corrientes históricas”, agregó.

Asimismo, recordó que el país vivió enfrentamientos, pero también grandes concordancias y dijo que después de cada guerra hubo “una amnistía, una pacificación”. 

Por último, Sanguinetti concluyó ; “Esta es una hora de conciliación, esta es una hora de reafirmación democrática, esta es una hora en la que todos tenemos que sentir que, habiendo estado tan enfrentados, como pudimos estar una vez con Mujica, él desde una revolución armada, yo desde los gobiernos que la combatían, hoy podemos decir, con Octavio Paz, que la inteligencia al fin encarna, se reconcilian las dos mitades enemigas , y vuelven a ser fuente, manantial de fábulas, Hombre, árbol de imágenes, palabras que son flores, que son frutos, que son actos”.

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