Política local con el fútbol mundial

Un  artículo erudito y monográfico incursiona en y glosa el último campeonato mundial de fútbol, jugado en el centro imperial estadounidense. Su autor es un viejo conocido a quien si tuviera que calificar con un solo atributo lo habría calificado como  ecuánime. A lo largo de décadas. Pero me faltaba conocerlo en  situación. En el fútbol, advierto, sus atributos adquieren otros rasgos, otra tonalidad, zumbona, que no le conocía. Pasional.
13/08/2026 Luis E. Sabini Fernández
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Que lo ha llevado a cuestionar la, a mi ver, comprensible furia del director técnico egipcio, Ibrahim Hassan, cuando le anulan a Egipto un gol a Argentina de ésos de colección, porque, al parecer, el juez no viera en su momento una infracción, menor, y tras minutos de juego, decidió penalizarla. 

Al ver semejante retroactividad, uno podría pensar hasta dónde se puede anular el juego para volver atrás para cumplir una pena (supongamos que pertinente). ¿Un minuto y medio? ¿cuatro minutos? ¿Media hora?

A nuestro amigo y compañero de vicisitudes gremiales se le ocurrió únicamente entender que “derrapó” (no el juez, sino el director técnico egipcio).

Y aunque con lucidez advierte que los espectadores directos de este campeonato tenían que ser “celebrities ricachones”, no tuvo empacho en hacerse eco de esa adinerada  hinchada argentina reaccionando ante la protesta del egipcio: “Andá a llorar a la mezquita”. Un prejuiciado desdén de ricachón ante quien diera muestras de solidaridad con Palestina.

Pero si la pasión argentina fue puesta a prueba por Egipto como nunca antes en este campeonato FIFA, nuestro amigo se permite una tomadura de pelo al vecinito Uruguay. Sin comerla ni beberla. Incursionando en la historia del fútbol, elaborando tablas de competencia entre centro planetario y periferia, entre países “desarrollados y acreedores” y “países deudores”.

“Enorme paridad”, establece. Así, registra que el Grupo de los Siete (G7) ha cosechado 4 campeonatos por Italia, 4 por Alemania, 2 por Francia,  1 por Inglaterra. En tanto, “Brasil con 5, Argentina con 3 y Uruguay con 2 (las 4 estrellas que luce su casaca suma dos de Olimpíadas previas a 1930 que fungen como Mundiales; Gardel es uruguayo) son los ‘campeones del Sur’ ”. ¡Sic! con burla incluida…

Error del amigo. No fungen cómo, fueron campeonatos mundiales.

El siglo XX vio acceder al  fútbol a la categoría de deporte mundial.

En 1894 se organiza un COI, Comité Olímpico Internacional, que procura reeditar las Olimpíadas organizadas y practicadas por los griegos tres mil años atrás. En 1896 se plasma ese primer “reencuentro deportivo mundial” en Grecia, obviamente.

Que no tendrá mujeres (ni fútbol). Con intervalos para llevar a cabo tales encuentros, cada 4 años.

En 1900 se llevan a cabo, al igual que en 1904, 2ª. y 3ª Olimpíada mundial, encuentros de fútbol. De exhibición, en el marco de los encuentros “mundiales” de competencia (que son entonces prácticamente europeos, con excepciones, llamativas: EE.UJU., Chile y Australia).

Pero no será sino en 1908 que se organiza el primer torneo mundial de fútbol, a cargo del COI.

A su vez, en 1904 se funda la FIFA, aspirando unificar reglamentos y organizar por sí certámenes internacionales.

Uno no puede dejar de considerar que aquel primer campeonato de fútbol mundial olímpico de 1908 con asiento en la COI fue un acicate sobre la recién gestada FIFA, a la vista del enorme alcance del fútbol y de su atracción. Ya en esos primeros campeonatos, de 1908 o 1912, se registra enorme expectativa  por el fútbol. Se entiende el desafío de generar una organización propia, futbolística. Se veía venir el enorme alcance de ese deporte.

Desde Londres 1908 cambia el formato del fútbol,  y los partidos pasan a disputarse entre seleccionados nacionales  (organizados por sus respectivas federaciones).

Esos campeonatos mundiales olímpicos serán cinco (1908, 1912, 1920, 1924, 1928); empiezan  a parecerse significativamente a los que desde 1930 administrará directamente  la FIFA. Es al revés. Lo que se implanta desde la FIFA en 1930 no es sino la continuación de la estructura futbolística que la FIFA ya había ido configurando, desde y junto con el COI. Por eso, estos cinco certámenes mundiales tienen la misma categoría deportiva de los considerados a partir de 1930. La continuidad es redonda. Son la misma estructura, los mismos actores; por entonces los protagonistas europeos y sudamericanos, o sudacas  si se quiere.

Veamos las finales habidas con campeonatos olímpicos y FIFA en ese preciso momento de COI a FIFA, con Uruguay y Argentina o si se quiere, con Argentina y Uruguay.

En 1924, la final se corre en Francia (Colombes) entre Uruguay 3, Suiza 0; en 1928, en Holanda (Amsterdam) entre Uruguay 3,  Argentina  2; en 1930, FIFA puro, el Mundial se juega en Uruguay (Montevideo); Uruguay 4, Argentina 2.

Pocas veces, campeonato a campeonato, persiste el protagonismo de los mismos equipos. (en el s xxi, se va viendo ese fenómeno con Argentina,  precisamente).

En estas tres fechas reseñadas –1924, 1928, 1930–, los goles señalan cierta superioridad de Uruguay, reñida, casi a la par con Argentina (y más bien lejos de terceros, como con Suiza).

Mirado desde nuestro presente, el campeonato mundial de 1908 resultó minúsculo: 8 países participantes que no necesitaron para participar clasificarse o ser eliminados. El triunfador en ese primer encuentro mundial fue Gran Bretaña.

En 1912, en Suecia, serán 11 los países que competirán en el campeonato mundial de fútbol y ganará otra vez Gran Bretaña (durante los certámenes olímpicos, la selección nacional fue británica, no inglesa).

COI y FIFA van integrando reglamentos para los encuentros internacionales. Por ejemplo, ya a partir de 1908 cada país podrá ser representado por un seleccionado, como pasa hoy día.

La 1GM interrumpe estos encuentros  a causa de la guerra 1914-1918, por eso se saltea de 1912 a 1920. Algo similar veremos con la FIFA, que saltea fechas con la guerra 1939-1945, por lo cual tras el campeonato mundial de 1938, se reinicia la competencia mundial en 1950. Manteniendo el ritmo de 4 años.

Con el reinicio de los encuentros olímpicos en 1920 los de fútbol pasan a ser organizados  desde la FIFA, aunque en simultáneo con los demás deportes.

Los encuentros futbolísticos de 1920 sobrepasarán el centenar de miles de espectadores. Empezamos a reconocer algo de “las pasión de multitudes”; los países participantes ya serán 14. Ese año, el campeón mundial FIFA será Bélgica.

Y en 1924 el campeonato  mundial de fútbol es FIFA aunque el fútbol siga formando  parte de la olimpíada mundial. Y tendrá 22 países participantes: de América, únicamente Argentina, Uruguay y  EE.UU., 18 países europeos y Egipto.

En las olimpíadas siguientes, 1928, en Holanda (Países Bajos), el campeonato de fútbol tendrá 17 participantes:

Por orden alfabético: Alemania, Argentina, Bélgica, Chile, Egipto, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Luxemburgo, México, Países Bajos, Portugal, Suiza, Turquía, Uruguay, Yugoslavia; Amsterdam 1928.

Hemos visto 22 participantes en 1924; 17 en 1928, serán 13 en 1930; otra vez 13 en 1950 y 16 en 1954, número de participantes que se estabilizará por un tiempo (con eliminatorias previas; con los años  se acrecentará la participación en cada mundial).

Si lo organiza la FIFA (hasta 1928 en el marco COI; a partir de 1930 con espacio propio de la FIFA); si se compite entre seleccionados nacionales tanto hasta 1928 como desde 1930, si la continuidad histórica es la que hemos reseñado con las participaciones finalistas de Uruguay alrededor de 1930, ¿cuál es el motivo para que las estrellas de 1924 y 1928 no figuren a la par de la de 1930 o de cualquier otra de FIFA?

¿Será que la probidad de FIFA está acrisolada y no la de COI? No lo parece.

Retaceando esos dos campeonatos a Uruguay, nuestro pícaro historiador trata de contrabandear que tales triunfos son truchos o de otra calidad, comparándolos con la presunta nacionalidad oriental de Carlos Gardel, un ídolo que Argentina, por peso y tamaño, ha optado hacer suyo (aunque no de nacimiento, porque no han podido estirar tanto lo mitológico).

Es una vieja técnica: bajarle los quilates a un asunto emparentándolo con otro ya discutido y poner una nebulosa, un aire de cuestionamiento en el primer fenómeno al ligarlo con el segundo.

En rigor, el medallero de oro de los 28 campeonatos mundiales de fútbol habidos –5 bajo COI-FIFA Y 23 bajo FIFA–, se reparten así:

Brasil, 5; Italia, 4; Alemania, 4; Uruguay, 4; Argentina, 3;  Gran Bretaña, 2;  España, 2; Francia, 2;, Bélgica, 1; Inglaterra, 1.

Argentina no tiene por qué preocuparse, viene viento en popa o si se quiere, más hípicamente, descontando cuerpos por el lado de los palos.

Y si tomamos la Copa América, la decana de las copas de fútbol del planeta,  que se disputa en promedio cada dos años, desde 1916, su primer puesto  fue obtenido por Uruguay. El segundo certamen, 1917, otra vez Uruguay. En esos dos encuentros, Argentina saldrá segunda. La 3a. copa América la ganará Brasil, 1919,  y el segundo puesto entonces será del Uruguay.

En la Copa América, Argentina, Uruguay y Brasil acumulan más del 90% de los triunfos de los 110 años. Y en esta copa, también, como en la mundial, Argentina ha ido pasando a ser el país con mayor cantidad de ‘los cuatro primeros puestos’. Y hace muy poco, Uruguay ha perdido el mayor número de primeros puestos. La cabecera es, ahora, argentina.

Dijo Aristóteles al retirarse de la Academia y fundar el Liceo, que amaba a Platón, el alma máter de la Academia, pero más a la verdad. Guardando todas las proporciones, sin perder todos los aportes del argentinísimo  cumpa, intento acercar algo más el relato a la verdad.□

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