El Naturalismo: un fundamento ontológico de la crisis ecológica

19/01/2026 Lorena Bello Barreiro
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Últimos acontecimientos a favor del calentamiento global:

El 14 de enero del corriente año, el observatorio europeo Copernicus y el instituto estadounidense Berkeley Earth, pronosticaron que el 2026 será uno de los cinco años más cálidos jamás registrados. Significa que seguiremos atravesando por un proceso acelerado de calentamiento global que instalará, en diversas regiones del mundo, la presencia de episodios climáticos extremos y devastadores.

El calentamiento global al que asistimos desde hace más de un siglo, responde a la cada vez mayor combustión de recursos naturales, tales como el petróleo, el carbón y los gases fósiles. La quema de los mismos libera enormes cantidades de dióxido de carbono (CO2) y otros gases, todos ellos con efecto invernadero. La acumulación de estos gases retiene el calor en la atmósfera, contribuyendo al calentamiento global y a la contaminación medioambiental y ecológica.

El Acuerdo de París (2015), generado desde la “Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático”, establece el compromiso de responder a este contexto amenazante por medio de acciones que reduzcan la emisión de dichos gases invernaderos.

Pero la reciente salida de EE.UU, del Acuerdo —país catalogado como el mayor contribuyente al calentamiento global– bajo el mandato de Donald Trump, en enero del 2025, nos invita a predecir la existencia de un escenario ambiental que seguirá empeorando en beneficio de una mentalidad neoliberal destinada a hacer crecer los beneficios económicos de diversos sectores.

Esta ruptura es consecuente con lo ocurrido el 03 de enero del 2026. Se produce la detención de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas especiales estadounidenses. Lo que dejó el camino despejado para que, Donald Trump, pudiese tomar el control de las mayores reservas petroleras del mundo. La finalidad es producir riquezas —entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo para EE.UU— impulsando el sector económico del país.

A esto, se suma el Acuerdo histórico de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur —incluye a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— , firmado el 17 de enero del 2026, tras 25 años de negociaciones. La Federación Rural, concuerda que se trata de “un paso relevante para la inserción internacional”, y para la “modernización” del Mercosur, “en un contexto global que exige competitividad, sostenibilidad y apertura inteligente” (La Diaria, 14 de enero).

Sin embargo, activistas con conciencia medioambiental han manifestado su preocupación hacia lo contraproducente del acuerdo. Supone un aumento de la deforestación en los biomas sudamericanos por la producción de productos agropecuarios con materia prima sustraída de grandes extensiones de bosques de la región. La expansión de la agricultura industrial basada principalmente en la producción de soja y carne bovina contribuirá a más emisiones de gases invernaderos. Y la eliminación de aranceles a los pesticidas puede desembocar –eventualmente— en una nueva “Primavera silenciosa”, semejante a la acontecida en la década del 60, en suelo estadounidense, denunciada por la bióloga marina y también activista, Rachel Carson.

En base a cuatro años de investigación sobre los efectos del DDT (dicloro difenil tricloroetano), lo que ella demostró fue la creciente muerte de diversas especies de animales y de vegetación, así como malformaciones embrionarias debido al mal uso de los pesticidas. Panorama que podría repetirse, pero ahora en nuestra región.

Inquietudes a tener en cuenta con conciencia medioambiental:

Filosofando al respecto, me surgen una serie de inquietudes:¿Qué hace posible que sigan existiendo negociaciones favorables al uso masivo de combustibles fósiles a pesar de saber que producen contaminación? ¿En base a qué otra razón, además de la económica, los líderes políticos continúan tomando malas decisiones para la salud medioambiental? ¿Por qué los movimientos activistas, el reclamo social y las campañas de concientización no parecen tener el efecto de lograr invertir las acciones irresponsables sobre la vida ecológica? Por otro lado, ¿La solución al problema medioambiental se encuentra en el uso de energías renovables, de transportes sostenibles –eléctricos– y reciclaje? ¿Qué nos hace creer que, por medio de la ciencia y la técnica, seremos capaces de resolver el deterioro ambiental que hemos creado a partir de las mismas?

Cosmología dual: Naturaleza y Cultura. Una gran tragedia.

En respuesta a mis inquietudes, voy a recurrir a líneas de pensamiento de dos importantes investigadores del área antropológica, Yuyo Herrera –también activista ecofeminista española— y Philippe Descola —especialista en los pueblos indígenas de la Amazonia—. Ambos, identifican que las sociedades occidentales se hallan edificadas sobre un modelo cosmológico dicotómico que separa y divide la realidad en: Naturaleza y Cultura.

A su vez, explicitan que una de las dos posiciones es asumida como jerárquicamente superior a la otra. En este caso, la Cultura es la que ocupa el lugar de privilegio, mientras que la Naturaleza se ubica en un lugar inferior. Porque, según Occidente, la naturaleza le es dada al hombre; y el hombre, gracias a su capacidad de razonar, conocer y crear, podrá controlar los límites naturales -–inventando algo con qué sustituir los recursos y materiales energéticos degradados— y podrá adaptar la naturaleza, “sometiendola a las propias necesidades” de los seres humanos.

Este modelo paradigmático que se impone globalmente, provoca la objetivización y deshumanización del entorno natural, traduciendo su existencia en “algo exterior”, que se puede captar y transformar en riqueza, o en palabras de Herrero, puede ser utilizada como “un gran laboratorio sometido a todo tipo de experimentos” (2023). Todo esto implica una gran tragedia.

Inclusive, aún transitando hacia el uso de las energías renovables, nuestro planeta seguirá vivenciando el mismo trato indignante. Porque los aerogeneradores o placas solares, los autos eléctricos y “la propia economía digital, la digitalización de la vida que requiere la fabricación de computadoras, pantallas, cableados, satélites, fibra óptica, el despliegue de las tecnologías 5G” (Herrero, BBC NEWS Mundo, 2 de febrero) no se construyen de la nada.

Por el contrario, se necesita también de minerales obtenidos de la tierra, por medio de prácticas como el extractivismo, la perforación y la tala, sustentadas por el uso de la ciencia y la técnica como proyecto de dominio y control sobre la naturaleza. De modo que, el abuso seguiría existiendo, no resultando ser, en efecto, la mejor solución al problema medioambiental.

“Sólo occidente tiene naturaleza”:

A esta discusión, es pertinente añadir, en palabras de Descola, que “Sólo occidente tiene naturaleza”. Lo que manifiesta aquí es la urgencia de un “giro ontológico” (aconteció en los 90) por el cual los individuos “debían” – y aún deben— aprender a ejercitarse en una actitud de crítica y revisión del sistema de creencias fijas provenientes de Occidente sobre “la gran división”.

Dicha urgencia responde al cambio que debe hacerse respecto del rumbo preocupante que la tierra tomó por causa de la cosmología dual y colonialista que occidente construyó y expandió hacia la mayor parte de las sociedades. A ello se suma la imprescindibilidad de reconocer que otros horizontes, acerca de cómo vivir y cómo experimentar la realidad, son posibles. Las sociedades amerindias son un ejemplo de ello.

Específicamente, Descola va a referirse a los achuar de la selva ecuatoriana y peruana en la Amazonia. Como resultado de haber vivido entre ellos, desde su rol de investigador, durante tres años (desde 1976), produce su trabajo monográfico: “Las lanzas del crepúsculo” (1993). Allí relata la cotidianidad amazónica con sus costumbres, tradiciones, creencias y ritos.

Aparecen datos básicos como la edificación de una casa o la filosofía del trueque, la cacería con cerbatana o la fabricación de una piragua, hasta llegar a la interpretación densa de lo más complejo, tal como lo son los mitos, los cantos mágicos, las experiencias chamánicas, la interpretación de los sueños, los rituales funerarios y la preparación para la guerra.

Y en ese transitar como “observador participante” gana sabiduría y comprensión con ellos, dando con el descubrimiento de que “la gran división” es solamente una alternativa de mundo. A esta, la pasará a identificar con el nombre de “Naturalismo”. Por la misma, se presupone la discontinuidad de las interioridades y una continuidad de las exterioridades entre “lo humano” y “lo no humano”. Es decir, lo que distingue a uno y otro, es el alma, la conciencia reflexiva, la subjetividad y el lenguaje; mientras que aquello que los hace semejantes, es la materialidad sustancial de los organismos y sus propiedades.

Las expresiones de la interioridad de “lo humano” —en cuanto condición— ubican a la cultura y a los seres humanos en un lugar de superioridad. El resto de los seres vivos al carecer de todo ello, se vuelve imposible transferirles capacidad de cultura, padeciendo así de inferioridad. En otras palabras, para el Naturalismo la naturaleza y lo no humano es todo aquello que la cultura y lo humano no es.

Animismo vs. Naturalismo:

Para los achuar de la Amazonia, esta división no tiene ningún sentido ya que, todo es humano en términos de interioridad. Significa que los diversos seres poseen las mismas cualidades subjetivas y sociales –de interioridad– que los humanos. Lo que vuelve posible que las plantas y los animales se comprometan en matrimonio y se casen, hagan la guerra y el amor y lleguen a acuerdos,.Esto es debido a que tienen alma; y en virtud de la misma es que humanos y no humanos —en cuanto a especie— pueden comunicarse entre sí, en estado de vigilia y/o en los sueños.

Por otro lado, la discontinuidad se presupone a nivel de la exterioridad. Y se añade que en función de las propias características y capacidades biológicas, así como el conjunto de maneras o modos de ser —habitus— de los diversos seres vivos, es que ellos viven en mundos diferentes —sinónimo de múltinaturalismo—. Esto contrasta con el relativismo de occidente por el cual se promueve una multiplicidad de representaciones sobre el mismo mundo.

En definitiva, esta ontología o esquematización de la experiencia, postulada por Descola como “Animismo”, enseña una alternativa de mundo muy distante con respecto al Naturalismo de las sociedades occidentales. Protege y preserva la humanidad —en cuanto condición— del medio natural y la vida toda. Implica también un modo de conocer, personificando un “algo” que es en verdad un “alguien”, oponiéndose a la “epistemología objetivista favorecida por la modernidad occidental” (Viveiros de Castro, 2004, p.43). Y ayuda a desvelar cuán poco humanos pueden llegar a ser los occidentales cuando se aferran a una sola manera antropocéntrica —como la naturalista— de experimentar la realidad.

La solución al calentamiento global y un nuevo giro ontológico:

Creo que los problemas medioambientales pueden ser remediados con gradualidad y justeza. Quizá lo que nos hace falta, como individuos socializados bajo la lógica occidental, es vivenciar una larga estadía en una sociedad exótica que provoque el extrañamiento necesario para darnos cuenta “que nuestra mirada es domesticada por un sustrato cultural muy particular” (Descola, Epílogo, 2005, p.390).

Contribuir al cuidado de la vida natural y revertir el envejecimiento acelerado del planeta tierra, es responsabilidad de todos y cada uno. La reivindicación de visibilizar la plena humanidad de los animales y de las plantas podría ser “el” camino acertado. No digo que debamos convertirnos al animismo. Pero, encaminarnos hacia un nuevo giro ontológico y hacia la identificación de nuevas formas de experimentar la realidad, parece hoy ser una respuesta confortable a la crisis ecológica. Te invito a seguir reflexionando conmigo.

Bibliografía:

Bunge, M. (1993). La ciencia, su método y su filosofía. Editorial Siglo veinte, Bs. As, Argentina.

Descola, P. (2005). Las lanzas del crepúsculo. Relatos jíbaros. Alta amazonía. Editorial Fondo de cultura económica, Bs. As, Argentina (Obra original publicada en 1993).

----------------- (2011). "Más allá de la naturaleza y la cultura". En: Montenegro, L. [Ed.] Cultura y naturaleza. Bogotá:Jardín Botánico José Celestino Mutis.

Herrero, Yayo (2013). Miradas Ecofeministas. Para transitar a un mundo justo y sostenible. Revista de Economía Crítica, n°16, Edición digital: C. Carretero. Recuperado de: https://drive.google.com/drive/recent 

Viveiros de Castro, E. (2004). Perspectivismo y Multinaturalismo en la América Indígena.Recuperado_de:https://es.scribd.com/document/687846980/Viveiros-de-Castro-Eduardo-2004-2002-Perspectivismo-y-Multinaturalismo-en-La-America-Indigena

Martins, Alejandra (02 de febrero de 2023). "La sociedad occidental se ha construido sobre la peligrosa fantasía de que los seres humanos pueden vivir ajenos a los límites de la naturaleza". BBS NEWS Mundo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-64401564 

(14 de enero de 2026). Federación Rural afirma que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea “es bueno para todo el Uruguay”. La Diaria: https://ladiaria.com.uy/politica/articulo/2026/1/federacion-rural-afirma-que-el-acuerdo-entre-el-mercosur-y-la-union-europea-es-bueno-para-todo-el-uruguay/

(16 de enero de 2026). La crítica más insólita: ecologistas dicen que acuerdo Mercosur-UE aumentará la deforestación y las emisiones. El Observador: https://www.elobservador.com.uy/espana/economia-y-finanzas/la-critica-mas-in

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