El tango, no sólo es un género musical, es también un modo de pensar la vida. En sus versos se condensa la experiencia de lo cotidiano, la nostalgia de lo perdido y la crudeza de lo vivido. Arrabal amargo, compuesto por Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, es una pieza que nos invita a mirar más allá de la melodía y descubrir en sus imágenes un campo fértil para la reflexión filosófica y sociológica.