El tango, tantas veces considerado un lamento urbano, alcanza en la obra de Enrique Santos Discépolo una dimensión trágica y filosófica. Si Cambalache es su manifiesto social y Yira Yira su grito de desesperanza, Uno (1943), con música de Mariano Mores, es su tratado sobre la imposibilidad del amor y la condición humana. Discépolo, “el filósofo del tango”, supo transformar la experiencia íntima en reflexión universal, y en Uno nos entrega una pieza que dialoga con el existencialismo europeo de su tiempo.