Hace tiempo vengo reflexionando sobre una importante omisión estatal en nuestro país: la falta de implementación de políticas públicas en el ámbito de la educación formal que promuevan la reinserción de las personas adultas mayores. Esta carencia resulta especialmente significativa si se considera el compromiso internacional asumido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que en respaldo a las áreas de acción impulsadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró el período 2021‑2030 como la Década del Envejecimiento Saludable en las Américas.