
En días donde se puso en debate la propuesta de la creación de un Ministerio de Justicia, vale la pena recordar lo que decía Felipe Michelini, en noviembre de 2018, en su columna para UyPress.

En días donde se puso en debate la propuesta de la creación de un Ministerio de Justicia, vale la pena recordar lo que decía Felipe Michelini, en noviembre de 2018, en su columna para UyPress.

Dede el 1ro de septiembre, la sala de sesiones con sede en La Haya llevará el nombre del académico especialista en Derechos Humanos, diplomático y político uruguayo.

En estas primeras líneas, a dos meses de la muerte de mi hermano… ¡Cómo no voy a hablar de Felipe! No puedo ni quiero escribir de otra cosa.

En virtud de la normativa vigente en nuestro país y en concordancia con acuerdos y compromisos políticos internacionales, que reafirman en la actualidad la responsabilidad de los gobiernos en aplicar con éxito lo que se conoce como la agenda del “Marco de acción, educación 2030”, es que se vuelve indispensable la elaboración y ejecución de políticas y planeamientos “buenos y eficaces”, con vista al desarrollo de una educación inclusiva a través de la cual los estudiantes, sin distinción de sus particularidades y circunstancias, puedan recibir una experiencia educativa de calidad, de permanencia, de participación activa y logros significativos en condiciones de equidad a lo largo de la vida.

Este artículo surge de una rica discusión mantenida con un colega docente de Matemática en el marco de un grupo de Educación, que tengo el honor de compartir con profesionales de vasta experiencia y calificación. En ese espacio de diálogo, las reflexiones sobre la enseñanza y sobre los aprendizajes se nutren de perspectivas diversas, lo que motiva a explicitar mi posición respecto al papel de las tecnologías en el aprendizaje matemático.

“Sin dignidad no hay libertad; sin justicia no hay dignidad; sin independencia no hay hombres libres” (Patrice Lumumba)

Donald Trump se presenta como forjador de imperio, o mejor dicho recauchutador de tal. Pero si algo hemos sabido de la realidad es que nunca es lo que parece. Y menos lo que se declara. Y que muy a menudo es su opuesto.
