
IA y redes sociales: primero disparan y luego preguntan

Fuente: Brockovich AI Data Center Reporting
1. Introducción
Si en un ómnibus, de pronto, le preguntamos a la persona sentada a nuestro lado cuál es la cotización del euro o la del dólar, nos mirará con sorpresa. Esa misma pregunta hecha al empleado de un cambio será recibida con una sonrisa y la indicación de una pantalla digital que no habíamos advertido. Todo conocimiento y todo desconocimiento, están situados en algún lugar y en un tiempo.
Por ejemplo, el jueves 27 de agosto, en la Torre de las Telecomunicaciones de Antel, se realizó el “Primer Encuentro de Peer Learning” y “Gobernanza Responsable de la IA en las Empresas”. Había sido organizado por el Consejo Empresarial de Ética de la IA, Capítulo Uruguay y contó con el auspicio de la UNESCO. Si en los trabajos grupales (“Peer Learning Lab”) yo hubiese interrumpido las explicaciones técnicas pidiendo que se adoptase la mirada de la “escuela de la sospecha” (Paul Ricouer, 1970) o hubiese exigido incluir a Marx, a Nietzsche y a Freud, para averiguar qué hay detrás de la elección de cada plataforma de IA, o del uso de la palabra “gobernanza” como un mantra, sospecho que me habrían mirado peor que la persona del ómnibus a la que se le pregunta por el euro o el dólar (para entender mejor la noción y los autores de la “escuela de la sospecha”, ver la nota final 1).
En otras palabras, las nociones que resultan obvias o supuestos de base en ciertos ámbitos, no lo son en absoluto en otros. Algo de lo que muy brevemente diré, va a navegar por las aguas claras de lo obvio (aunque espero que útil en algún sentido).
En “Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci” (1910) Sigmund Freud admitía: “hemos de confesar que la esencia de la función artística nos es inaccesible psicoanalíticamente”. Y agregaba que aunque el psicoanálisis “no nos explica el hecho de la capacidad artística de Leonardo”, proporciona cierto grado de comprensión de las manifestaciones y limitaciones de esa capacidad (Freud, 1972, tomo V, p. 1619).
Entonces, si puede ser una estrategia aceptable explorar circunstancias o fenómenos enlazados a la vida de un individuo y su producción artística sin aspirar a explicar todos los aspectos involucrados en ese proceso, quizás sea posible también indagar ciertas discusiones en materia de ciencia y tecnología, sin tener que pronunciarse también sobre todas las cuestiones de fondo involucradas.
En el caso de la filosofía de la ciencia y la filosofía de la técnica podría sostenerse que escalaron en complejidad cuando se produjo el giro historicista en sus interpretaciones (para conocer autores del giro historicista, ver nota final 2).
Las investigaciones de Rutjens, Sutton y Van der Lee (2018) ofrecen un punto de partida valioso. En una serie de estudios que incluyeron el análisis de datos de encuestas a gran escala, estos autores demostraron que el rechazo a distintos conceptos científicos (como el cambio climático, las vacunas o los organismos genéticamente modificados) tiene raíces ideológicas diferenciadas: el escepticismo sobre el cambio climático es predicho principalmente por el conservadurismo político; el escepticismo sobre las vacunas, por la religiosidad y las preocupaciones morales sobre la pureza; y el escepticismo sobre los alimentos transgénicos, por la desconfianza general en la ciencia y la baja alfabetización científica.
En todos los casos estudiados, todas esas variantes del escepticismo científico no son epistemológicamente neutras: están estructuradas por disposiciones previas que operan de manera relativamente independiente del conocimiento factual sobre el tema en cuestión.
Como señalan Rutjens et alter (2018) las actitudes morales respecto de un campo del conocimiento funcionan de manera diferente a las actitudes ordinarias: son resistentes a la evidencia, no son negociables y persisten aun frente a información nueva o contradictoria. Los autores se refieren, más específicamente:
“... a la convicción absoluta de que algo es correcto o incorrecto y, por lo tanto, no es negociable, ni siquiera a la luz de nueva información o pruebas. En otras palabras, cuando los ciudadanos leen sobre investigaciones relacionadas con -por ejemplo- la evolución, la nanotecnología, los organismos modificados genéticamente, la vacunación, la igualdad y la equidad, las drogas y la salud, o la violencia en los videojuegos, no es de extrañar que sus valoraciones de las pruebas científicas se vean, al menos en parte, condicionadas por sus actitudes e ideologías morales preexistentes”. (Rutjens, Sutton y Van der Lee, 2018, p. 385)
2. Colonialismo científico
El rechazo o la aceptación de nociones de la ciencia o de las prácticas tecnológicas parece que pueden entenderse mejor si miramos cierto trasfondo de preferencias emocionales y convicciones no negociables (y atendiendo de modo excluyente a los argumentos racionales o a las pruebas experimentales).
Busquemos algunas disciplinas a las que se somete pocas veces a este escrutinio. Se ha sostenido que el fraude del “Hombre de Piltdown” involucra un trasfondo supremacista y colonial. En un texto de Matías Alinovi, cientifico y escritor argentino:
“Ilustra, notablemente, la separación neta que puede existir entre los intereses de los hombres y los de la ciencia. Piltdown es la construcción de una evidencia que quiere venir a probar una supremacía aceptada de antemano, una supremacía nacional. Si Inglaterra hubiera sido la cuna de la humanidad, eso querría decir, de algún modo, que los ingleses son superiores a otros hombres (…) También podría decirse al revés, pensando los hechos de Piltdown como reacción: mientras Inglaterra no encuentre restos fósiles equivalentes a los de otras naciones, de algún modo será inferior”. (Alinovi, 2009, p. 62)
Del mismo modo, el debate sobre el poblamiento de América ha estado marcado por asimetrías geopolíticas en la producción del conocimiento. El paradigma Clovis-First fue construido y defendido fundamentalmente por arqueólogos anglosajones del norte de América, y la mayor parte de los sitios que lo cuestionan son sudamericanos (Monte Verde, Arroyo del Vizcaíno, los sitios del Serra da Capivara, los sitios de la región pampeana argentina). La asimetría es geográfica y también en el acceso a los recursos de validación científica: revistas de alto impacto, redes de revisión por pares, financiamiento internacional (Sobre el paradigma Clovis, ver nota final 3).
Esta asimetría no descalifica las críticas procedentes de los centros anglosajones, pero sí contribuye a explicar por qué sitios con evidencia sólida han tardado décadas en ser reconocidos, y por qué el estándar de evidencia exigido a los sitios sudamericanos ha tendido a ser más elevado que el aplicado a los sitios norteamericanos.
3. Más preferencias no negociables
Ese mismo marco, el de explorar los compromisos identitarios previos en la aceptación o el rechazo del uso en distintos ámbitos de la IA y su eventual regulación, puede ofrecer algunos insumos para seguir investigando. Por ejemplo, Jonathan Haidt propuso recientemente la prohibición de redes sociales y celulares en niños y adolescentes (Haidt, 2024). Su libro La generación ansiosa (2024) aporta un volumen abrumador de fuentes que sugieren vínculos estrechos a lo largo del tiempo entre la difusión de celulares inteligentes (sobre todo a partir de la década del 2010) y el uso de redes sociales, con fenómenos tales insomnio, depresión, distorsiones de la atención y la concentración, dificultades de sociabilidad presencial, etcétera.
Claro que todo eso podría tener sus fundamentos y sin embargo, podría ocurrir que la solución no consista en establecer prohibiciones estrictas. Obsérvese que la propuesta de Haidt no refiere solo a los horarios en que los niños y los jóvenes permanecen en instituciones sino todo el tiempo: nada de smartphones hasta los 14 y nada de redes sociales hasta los 16 años.
Pero el libro de Jonathan Haidt no debería ser desatendido por nuestro hábito de desconfiar de todas las prohibiciones. Y menos aún invocando la sana regla metodológica que dice que una correlación no necesariamente implica causalidad. Es muy fecunda esa regla, sin duda. Sin embargo, a nadie se le ocurriría dudar de la administración de insulina diaria en pacientes con cierto tipo de diabetes, alegando que la correlación entre inyectar insulina y la salud del paciente no indica ninguna causalidad (Sobre correlación y causa, ver nota final 4).
Hay algo más de fondo que predispone a rechazar las propuestas de Haidt.
Otros estudios, de gran escala, han documentado la correlación entre las mejorías emocionales de estudiantes (en su autopercepción de bienestar) y el uso de fundas bloqueantes de celulares, en más de 40.000 escuelas de EEUU durante tres años: “Los efectos de la prohibición de teléfonos en las escuelas: evidencia nacional sobre el uso de fundas con bloqueo” (Allcott et alter, 2026, abril).
Si bien ese último estudio no encontró mejoras sustanciales en el rendimiento académico, merece mayor atención y se lo cita fuera de contexto. Agreguemos por ahora al menos que, en ese estudio, participaron las universidades de Stanford, Duke, Pensilvania y Michigan.
4. ¿Podremos regular la IA?
Regresemos a la escuela de la sospecha. Quien postuló por primera vez la teoría cosmológica del Big Bang fue Georges Lemaître. Aunque observaciones posteriores ofrecieron respaldo a su teoría, ¿debería de extrañarnos que se trataba de un sacerdote católico?
Acaba de ser detenido por la policía boliviana, el consultor argentino Fernando Cerimedo, por intento de femicidio. Asesor del presidente de Bolivia Rodrigo Paz, de Bolsonaro, de Milei, opositor en México de Claudia Sheinbaum, ahora se revelan mayores detalles de su modus operandi a través de granjas de bots y de trolls. Rodrigo Paz y el socio de Cerimedo en La derecha diario, el periodista español Javier Negre, ahora parecen querer desmarcarse (sobre la detención de Cerimedo y el atentado contra Nadia Beller ver nota final 5).
Más allá de la espectacularidad de lo ocurrido, ante los intereses que promueven las fake news en escala continental y la construcción de las nuevas subjetividades de los usuarios en las redes sociales, ¿alguien cree que podrán ser reguladas con alguna eficiencia?
¿Algo impidió que con otros nombres surgieran empresas similares a Cambridge Analytica, que compró datos privados de millones de usuarios de Facebook y los usó para maniobras políticas masivas? (sobre la escala planetaria de las manipulaciones en las redes ver nota final 6).
La IA genera impactos ambientales muy documentados. La activista Erin Brockovich está haciendo un seguimiento riguroso de los data center en territorio de EEUU. Pero con mucho pragmatismo no pide prohibirlos. Su enfoque por ahora es escuchar a las comunidades, mapear el daño y presionar por transparencia (Brockovich, 2026).
Por otra parte, el extractivismo implícito de la IA tiene muchas modalidades. Los minerales y las tierras raras que se requieren para fabricar celulares, proviene de numerosos países. En particular, ¿cambiarán las relaciones de intercambio de los países dominantes con los proveedores de materias primas, como la República Democrática del Congo o el Perú? ¿Dejaremos atrás las condiciones de trabajo infantil y trabajo esclavo que suponen? (el extractivismo de los recursos africanos puede comprenderse mejor acudiendo a la nota final 7).
El papa León XIV ha declarado en su carta encíclica sobre la IA: “Desarmar la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva” (León XIV, 2026, p. 54) (ver párrafo completo en nota final 8).
El Parlamento Europeo, el 13 de marzo de 2024, aprobó una Ley de Inteligencia artificial que plantea regulaciones y diferencia tipos de riesgo (European Union, 2026). Por su lado, según Turing Magazine: “La Casa Blanca oculta sus reglas de IA y deja a Europa en la incertidumbre” (Turing Magazine, 2026) (ver un fragmento en la nota final 9).
El periodista estadounidense Tucker Carlson en estos días sostiene que en el Pentágono se estaría evaluando el uso de armas nucleares en los escenarios actuales de conflicto (Carlson, 2026).
¿Debería extrañarnos el secretismo de la Casa Blanca?
NOTAS FINALES
1. La “escuela de la sospecha” puede resumirse algo bruscamente como la sospecha de que detrás de cada comportamiento o preferencia teórica están los intereses de clase (Marx), la voluntad de poder (Nietzsche) o el psiquismo inconsciente (Freud).
2. Este abordaje abandonó las visiones formales y lógicas previas, como las del positivismo lógico o de falsacionismo de Karl Popper. Con muchos matices y hasta diferencias relevantes entre sí, exponentes como Thomas Kuhn y Paul Feyerabend sugirieron que el conocimiento no progresa de forma lineal descartando o acumulando certezas empíricas o racionales, sino que está condicionado por el contexto histórico, social y cultural. Bajo esta mirada, también importan la retórica, los lobbies en favor de una teoría o en desmedro de otra, las presiones empresariales, las modas, las hegemonías políticas y un largo etcétera.
3. La historia del debate sobre el poblamiento de América es, en buena medida, la historia de la defensa tenaz de un paradigma frente a evidencias que lo contradicen. El modelo conocido como Clovis-First sostuvo durante décadas que los primeros pobladores del continente americano eran los portadores de la cultura Clovis (identificada por sus características puntas de proyectil acanaladas, halladas por primera vez en Clovis, Nuevo México, en la década de 1930) y que su llegada se produjo hace aproximadamente 13.000 años, aprovechando el corredor libre de hielo que se habría abierto entre los mantos glaciales. Sin embargo, es muy discutible que la llegada de seres humanos al continente americano se haya producido solamente por el Norte. A vía de ilustración, cuando en el Arroyo del Vizcaíno en Sauce (Canelones, Uruguay) se encontraron huesos de megafauna con marcas de corte de origen posiblemente humano y se enviaron a establecer su datación, las fechas duplicaban las previstas según el paradigma “oficial”. Ver por ejemplo: Fariña et alter (2014); Domínguez-Rodrigo et alter (2021); Fariña et alter (2022) y Domínguez-Rodrigo et alter (2022).
4. Una manera ágil de explicarlo es decir que el hecho de que dos eventos o fenómenos se correspondan o varíen juntos en un determinado lapso (correlación), no implica que uno sea causa del otro. Por ejemplo, supongamos que alguien advierte que el aumento de limosnas en las iglesias parece corresponderse con el incremento del consumo de bebidas alcohólicas en los bares de la ciudad. Eso no significa que los sacerdotes opten por beber alcohol cuando reciben más dinero de los parroquianos, sino que quizás un aumento de sueldos general estimuló a la vez más y mejores donaciones y un aumento en la concurrencia de los bares.
5. Sobre la detención de Fernando Cerimedo ver: https://www.busqueda.com.uy/nadie-esta-encima-la-ley-por-que-esta-detenido-bolivia-un-asesor-paz-y-milei-n5416354 También puede ser muy útil: https://chequeado.com/el-explicador/que-es-una-granja-de-bots-el-hallazgo-que-menciono-el-fiscal-boliviano-en-el-caso-cerimedo/
6. El mejor libro para entender las manipulaciones de gran escala por parte de Cambrige Analytica es Kaiser, Brittany (2020), La dictadura de los datos, Madrid: Harper Collins, Traducción de Carlos Ramos Malavé. Una reseña de David López Jiménez sobre esa obra: https://journals.openedition.org/rccs/10852 Para el lector apresurado, que hoy somos todos, nada mejor que ver el documental de Netflix Nada es privado (The Great Hack) dirigido por Karim Amer y Jehane Noujaim (2019). Hay una crítica ágil en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-49122905 El tráiler puede encontrarse en https://www.youtube.com/watch?v=HVHKYXJq7qo
7. Ver por ejemplo “Extractivismo contemporáneo en África: ¿minería sostenible o acaparamiento verde?” de Carlos Enrique Viltre Coss (2025) en: https://revistaadhoc.isri.cu/index.php/rah/article/view/263?articlesBySimilarityPage=2 Muy esclarecedor es el trabajo de Patrick Bond “Defensa de la sustentabilidad en África
contra el extractivismo” (2015) en: https://ru.ceiich.unam.mx/bitstream/123456789/3736/1/Defensa_de_la_sustentabilidad_Interdisciplina_v3n7.pdf Eso sin olvidar volver a leer a Frantz Fanon o mirar un mapa de cómo se repartieron el continente africano los poderosos del mundo. Puede empezarse con https://jacobinlat.com/2026/02/frantz-fanon-y-la-revolucion-contra-el-racismo/ y luego darle un vistazo al mapa de El Orden Mundial: https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/reparto-colonial-africa/
8. La frase completa de León XIV en su carta encíclica es la siguiente: “Desarmar la IA significa sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva. Es la carrera por el algoritmo más eficaz y por el banco de datos más amplio, para consolidar una ventaja geopolítica o comercial sobre todos los demás. Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar. Desarmar no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano. Significa sustraerla a los monopolios, hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable, restableciendo en ella la pluralidad de las culturas humanas y de las formas de vida (León XIV, 2026, p. 54).
9. He aquí un párrafo sustancioso, aunque haga conjeturas excesivas sobre el caso de China: “No es un caso aislado: la decisión de Washington forma parte de una fractura global en tres bloques. Europa aplica un enfoque preventivo, basado en el riesgo y la protección de derechos fundamentales, como las evaluaciones de impacto obligatorias. Estados Unidos, sin ley federal, combina la desregulación federal con normativas estatales dispares: California exige marcas de agua y resúmenes de datos de entrenamiento, mientras Colorado y Nueva York han suavizado sus leyes por presión de los lobbies. China, por su parte, construye un ecosistema cerrado: registro obligatorio de algoritmos, verificación de identidad para deepfakes y una exigencia ideológica que obliga a que los modelos reflejen ‘los valores centrales socialistas’ además de prohibir que la IA genere dependencia emocional” (Turing Magazine, 2026, agosto 28).
REFERENCIAS
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Este es el programa completo del XIII Congreso Internacional organizado por la Asociación Psicoanalítica del Uruguay: “Psicoanalizar hoy: lo íntimo, lo ominoso y lo virtual”. https://drive.google.com/file/




El papel de los estereotipos en la asignación presupuestal en educación pública


