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Cuerpos endeudados con perspectiva de género

El movimiento feminista ha logrado movilizar conciencias latinoamericanas en la última década, contribuyendo a visibilizar la cuestión de la mujer y de los cuerpos feminizados en sociedades neoliberales regidas por un amplio espectro de violencia basada en situaciones sistemáticas de femicidio, transfemicidios y travesticidios que, atentan, primero, contra el derecho natural de vivir, y de manera simultánea, contra el derecho de llevar una vida libre de violencia.
06/12/2025 Lorena Bello Barreiro
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Es para mí un honor presentar ante los lectores de Medio Mundo el trabajo de la joven colega Lorena Bello Barreiro, profesora de filosofía, estudiosa rigurosa y pensadora de gran vuelo intelectual, cuya labor se distingue por un compromiso social profundo y una sensibilidad orientada hacia la justicia. Su escritura no solo refleja una sólida formación académica, sino también una vocación militante que busca transformar las estructuras de desigualdad que atraviesan nuestras sociedades contemporáneas

El texto que aquí se ofrece, titulado "Cuerpos endeudados con perspectiva de género", constituye una reflexión lúcida y valiente sobre la manera en que el neoliberalismo, en su fase más descarnada, convierte la deuda en un dispositivo de explotación y obediencia, afectando de manera particular a mujeres y cuerpos feminizados. Bello Barreiro se apoya en referentes como Verónica Gago, Luci Cavallero y Silvia Federici para mostrar cómo el endeudamiento se inscribe en la vida cotidiana, erosionando la autonomía y reproduciendo formas de violencia económica, social y moral.

La autora nos invita a desnaturalizar la deuda, a verla como un problema colectivo y no individual, y a reconocer en ella una forma de violencia patriarcal y colonial que exige resistencia y emancipación. Su aporte es, sin duda, una contribución significativa al pensamiento crítico feminista contemporáneo.   Jorge Barrera Preliasco

Cuerpos endeudados con perspectiva de género.

El movimiento feminista ha logrado movilizar conciencias latinoamericanas en la última década, contribuyendo a visibilizar la cuestión de la mujer y de los cuerpos feminizados en sociedades neoliberales regidas por un amplio espectro de violencia basada en situaciones sistemáticas de femicidio, transfemicidios y travesticidios que, atentan, primero, contra el derecho natural de vivir, y de manera simultánea, contra el derecho de llevar una vida libre de violencia. A esto, se añade la existencia de una nueva forma de violencia o crueldad neoliberal sobre dichos cuerpos, basada en la deuda como dispositivo privilegiado de explotación y marcación patriarcal, capitalista y colonialista que aterriza en la economía doméstica y lesiona la posibilidad de que esos cuerpos puedan ganar una vida autónoma y tranquila. Lo que vuelve urgente la visibilidad de la proclama:“¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!”

Una lectura feminista de la deuda es deseable y posible.

Veronica Gago y Luci Cavallero, ambas activistas feministas e investigadoras argentinas de la Universidad de Buenos Aires, a partir del 2016, en el marco organizativo de las llamadas “huelgas feministas internacionales”, comienzan a confeccionar las páginas fermentales de un pensamiento revelador sobre las nuevas formas invisibilizadas de violencia neoliberal, que configuran el cuerpo de desarrollo de varias de sus obras escritas en colaboración. Los datos y reflexiones emergentes, sustraídos de espacios de investigación universitaria y militante, se presentan cada vez, como “ideas-fuerza” a favor de la deseabilidad y posibilidad de realizar una lectura en clave feminista sobre el endeudamiento de las economías domésticas (con énfasis en Argentina). Entiendo que el propósito, por un lado, consiste en mostrar la máscara poco sincera, poco comprensiva y poco humana del neoliberalismo; por otro lado, en palabras de Gago (2019) se busca “desacatar, subvertir y transformar el orden capitalista, colonial y patriarcal” (p.119).

En este contexto, el neoliberalismo es concebido como la nueva etapa de un Lorena Bello Barreiro, 04/12/2025. capitalismo machista que violenta la integridad de las mujeres y los cuerpos feminizados reforzando la minusvaloración, la exclusión, marginación y la desigualdad naturalizada (no natural) entre los géneros. Se hace esto en beneficio de sostener una “colonización financiera” (Federici., Gago y Cavallero., 2021, p.12) que reproduce una relación social desigual, fundada bajo un sistema de marcación y explotación económica de los cuerpos, apropiándose de su fuerza de trabajo y de su capacidad de autonomía y deseo, en pro de expandir y acumular capital en manos estratégicamente interesadas y masculinizadas.

El éxito de esta forma de financiarización colonial se debe a su capacidad de captar y extraer valor de esos sectores que no suelen ser concebidos como economías productivas; tal es el caso de los trabajos “domésticos”, “reproductivos” y “comunitarios”, sostenidos por aquella población que se presupone riesgosa de pago dada la ausencia de salarios fijos, así como la presencia de salarios informales, subsidios estatales, o en definitiva, porque no hay remuneración alguna. Pero el sector financiero admite la “heterogeneidad laboral”, viendo allí una capacidad de endeudamiento que se traduce en términos de capacidad de pago importante. Es prueba de ello, el alcance exorbitante de la “deuda”, ofertada como “democratización del acceso al crédito”, pensada en términos de política sobre “inclusión financiera” de las mujeres y cuerpos feminizados.

Lo que se busca como efecto primario es que tengan que vivir endeudadas porque el “propósito es convertir la vida en una suma de deudas” (Federici., Gago y Cavallero., 2021, p.12). La intención es sacar provecho de la circunstancia crítica de estos cuerpos para ingresarlos en una relación prolongada y, a futuro, de dependencia estructural, subordinados a la imposición de un “deber ser” que, para su cumplimiento intermitente, el cuerpo endeudado tendrá que aceptar cualquier tipo de trabajo o servidumbre involuntaria, dinamizando la “capacidad de las economías ilegales de reclutar mano de obra a cualquier precio” (Cavallero., Gago, 2020, p.19).

Porque la deuda feminizada “organiza una economía de la obediencia” (Cavallero y Gago, 2020, p.21), obligando a los cuerpos a venderse como mercancía, comandando y poniendo en peligro sus vidas. Y en el proceso pierden autonomía sobre sus acciones y decisiones, lo que estalla en forma de “violencia doméstica”. Además, se añade a esto la imposibilidad de decir NO cuando quieren decir NO; la deuda las vuelve dependientes de relaciones familiares violentas de las que quieren huir. De modo que, el endeudamiento significa estar padeciendo una “verdadera plaga” por la cual se reproducen y exacerban las condiciones de humillación de las mujeres, lesbianas, travestis y trans.

La deuda feminizada como una forma de explotación transversal.

Pero la obligación de la deuda no es solo económica, sino también social y moral. La deuda funciona como un dispositivo de moralización específica que cultiva, a nivel personal y colectiva, el sentimiento de culpa, vergüenza y de fracaso. El lenguaje financiero contribuye en la existencia de esa lesión, suministrando el verbo modal que enseña, por ejemplo, a pensar en las jefas de hogares monoparentales, en las trabajadoras precarias y en las desempleadas como agentes que pueden desarrollar su autonomía

convirtiéndose en “empresarias de sí mismas”, ya que supuestamente son por naturaleza buenas administradoras, pagadoras ejemplares y deudoras responsables. Pero lo cierto es que la financiarización lo que busca es convertir al agente de crédito en una persona dependiente de una suma compulsiva de deudas, que les pueda servir, inclusive, para satisfacer las necesidades básicas de subsistencia.

Ahora bien, ¿es una deuda legítima la que se le debe a un prestamista cualquiera por la necesidad momentánea de llegar a fin de mes y poder acceder así a la canasta básica?¿es un endeudamiento legítimo el que se obtiene cuando se tiene que pagar por un servicio básico y elemental? ¿”quién le debe a quién” cuando se trata de suplir aquellas necesidades básicas para sostener la vida concreta de los individuos? En respuesta, se denuncia que el capitalismo tiene una deuda negada hacia las mujeres y cuerpos feminizados. Pero, Lorena Bello Barreiro, 04/12/2025. ¿piensa pagar su deuda?. Aqui, a lo que se alude, en palabras de Federici, Gago y Cavallero (2021) es a la “disputa feminista por el reconocimiento de tareas históricamente devaluadas, mal pagas e invisibilizadas” (p.11) por las cuáles el capitalismo machista se ha beneficiado, produciendo una riqueza selectiva y distribuida de manera desigual según el sexo y el genero.

Un gesto feminista de lucha y emancipación.

Una lectura feminista busca “sacar del clóset” a la deuda. Es decir, hacerla visible, mostrándola como lo que es: un problema común, colectivo, desmintiendo el carácter individual o privado por el cual naturalizamos la acción de encontrarnos “haciendo cuentas solas”; un problema de violencia neoliberal que las pone en un lugar de vulnerabilidad debido a una suma de acciones austeras, como lo son la caída de los salarios y recortes de subsidios que termina traduciéndose en más trabajo no remunerado; un problema transversal que compromete a los cuerpos a sentir el endeudamiento en términos de castigo moral, lo que alimenta un sentimiento de culpa y vergüenza que habla falsamente de la responsabilidad natural que tienen como deudoras, emprendedoras, cuidadoras, etc.; un problema funcional que actúa diferente según el sexo y el género; un problema que aterriza en territorios, narraciones

reales, contrastando su poder de abstracción; y un problema de obediencia impuesta por una bancarización patriarcalmente violenta que puede convertirse en desobediencia algún día.

¿De qué manera puede hacerse esto último? confrontando, problematizando, desnaturalizando y desarmando “los mandatos de género que nos fijan al ámbito doméstico y a trabajar sin remuneración” (Federici., Gago y Cavallero, 2021, p. 16). Pues, de qué otro modo sería posible si no es conspirando para el “desacato de la deuda”. Me sumo, ¿y vos?.

Bibliografía:

Cavallero, L., Gago, V. (2020). Una lectura feminista de la deuda: ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!, 2da ed., Editorial Tina Limón, Bs. As, Argentina.

Federici, S., Gago, V., Cavallero, L. (2021). ¿Quién le debe a quién?: Ensayos trasnacionales de desobediencia financiera, 1er ed, Editorial Tinta Limón, Bs. As, Argentina.

Gago, V. (2019). La potencia feminista: o el deseo de cambiarlo todo. 1era ed, Editorial Tinta Limón, Bs. As, Argentina.

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